jueves, 26 de febrero de 2026

Siempre son los jueves

 Estos días me han parecido muy complicados, siento que todo lo que pasa a mi alrededor me afecta de forma negativa, como si viviera sin piel y mi carne estuviese expuesta a cualquier viento que haga sentir ardor. No he sentido ganas de dibujar o de escribir, que son las formas en las que suelo desahogarme normalmente, me la paso escuchando música o me acuesto a pensar y me encuentro muy triste, cuando prendo inciensos me tranquilizo pero se acaban y vuelve a sucederme lo mismo. 

Esta forma de tristeza me aísla emocionalmente, no quiero que el mundo sepa de mi dolor y mucho menos las personas que son cercanas a mí, alguna vez de niña escuché que los gatos enfermos se van de casa porque saben que van a morir, y muchas veces me siento de esa forma, me encierro donde nadie pueda verme, donde no puedan secarme las lágrimas. Escribir en este blog sobre eso es incomodarme mucho, ahora mismo leo y vuelvo a leer lo que escribo y me siento absurda, no había podido siquiera escribir esto en mi diario porque no encontraba la forma de sacármelo.

Quisiera ser escritora, me gustaría tener el valor de mostrarle al mundo lo que escribo, más allá de esto que hago para expresar mis emociones quisiera poder mostrar que hago historias, que pienso en el amor y en la muerte, que analizo mi mundo y que todo lo que vivo termina siendo escrito. Estuve viéndome una serie en Netflix llamada "Samuel" que me despertó otra vez mis ansias de que todos me conozcan y de leer a todos, quiero también hacer música, quiero dejar mi mediocridad y mi tristeza y gritarle al mundo que existo, quiero ocupar un espacio e incomodar, quiero sentirme cómoda sabiendo que mi presencia provoca algo en los demás. Quisiera también dejar ir a las personas que me hacen daño y sentirme libre de todo sufrimiento innecesario, no quiero llorar por indiferencia, quisiera llorar de excesos, que el amor se me desborde en las lágrimas y no sea el desamor el que se me apodere de la vida. 

A pesar de todas mis ganas de comerme el mundo no he tenido la fuerza de levantarme de la cama, no quiero presionarme demás, pues no ha habido un solo día en el que me levante tarde desde hace meses y me hace falta dormir un poco más de lo que el mundo laboral y estudiantil permite. Todos en mi vida me exigen cosas, mi familia, mis amigos, mis profesores y mis jefes, siempre hay alguien esperando algo de mí pero yo no puedo siquiera hacer todo lo que quisiera, siento que si muevo un pie seré juzgada, justo hoy en clase tuve un problema para resolver una operación matemática simplísima (era una suma, para rematar) y lo único que dijo el profesor era que por eso estudiaba diseño, me sentí como en el colegio, me sentí tan absurda que tuve ganas de llorar y eso solo me hizo sentir más absurda, no dejo de pensarlo, no pude hacer algo simple, ¿Cómo podría hacer algo más complicado? Si no puedo organizar mi mente y escribir esto de una forma más apropiada, no puedo gustarle lo suficiente a la persona que me gusta. 

No me siento capaz de cambiar al mundo pero lo quiero todo el tiempo, quiero pensar que esto moverá a alguien, que a alguien se le quedará esto que escribo, que seré algo antes de morirme.

Y aún así no me paro de mi cama.

domingo, 22 de febrero de 2026

Otro poema

 ¿Qué me hace falta para llamarme poeta? Tal vez me falta abrirme el pecho cada mañana y sangrar hasta regarme en mi cama; desangrarme hasta levantarme vacía y llenarme sola a lo largo del día.

O tal vez me hace falta llorar manantiales verdes que fueron baba de algún romance fallido, dispuesto a volverse parte de olvidos.

Me hará falta acaso reírme, siempre hace falta reírse, reír por los dientes y el corazón y las encías.

¿En qué momento se tiene el derecho de ser poeta? ¿Será acaso cuando escribes la primera letra? O será cuando te comes el cuento como te comes el papel y la pena.

¿Será acaso cuando se escribe la primera vez por amor? Porque el odio me invade de a ratos y me rasca lento el pudor.

¿Cómo sabré yo si algún día mis escritos blandos ablandarán también a un ser de solidez dolorosa? 

Y si me olvido de mí ¿Qué sería de esto? 

Si yo sé que mi ignorancia será eterna ¿Con qué derecho me llamaría yo poeta?

domingo, 15 de febrero de 2026

La falsa libertad del contenido que consumes y otros temas de internet

 Me parece curioso que las aplicaciones de entretenimiento te pregunten tanto si lo que te muestran está bien para ti, por ejemplo TikTok a veces te pregunta si los videos que ves son de tu agrado, o Youtube con las encuestas al igual que Instagram. Cuando recién creamos una cuenta en aplicaciones de este estilo –e incluso en aplicaciones de música– te aparece una lista de cosas, artistas o actividades que te gustan y tú las vas eligiendo para que el contenido que te salga tenga una relación, con el paso del tiempo moldeas tu algoritmo según tus likes, las veces que repitas el mismo video, qué tan rápido lo abandones, si te gustan comentarios etc. Muchas aplicaciones nos generan esa sensación de ver lo que queremos y me causa gracia eso cuando solo deslizamos sin saber qué es lo que nos espera. 

He hablado bastante sobre el internet y las redes, pero ciertamente ese tema abarca tantos otros que sería difícil decirlo todo en una sola actualización. Hoy estaba en Youtube desde el computador buscando qué ver y me di cuenta de lo libre que es poder elegir el contenido que quieres, le tengo un aprecio bastante grande a esa aplicación porque a pesar de que hay muchas cosas que me desagradan tengo la posibilidad de buscar los videos y hacer click en el que yo quiera, no me gusta la opción de Youtube Shorts, siento que es algo totalmente diferente a lo que es la aplicación. El contenido ahora está hecho en vertical por los celulares, recuerdo que en las primeras clases de fotografía en mi carrera, el profesor nos recalcaba mucho que cuando fuéramos a tomar fotos lo hiciéramos verticalmente para que sea mas llamativa y mas vista, a mí no me gustan las fotos verticales así que nunca le hice mucho caso, y así mismo me gusta que para poder ver los videos en Youtube haya que voltear el celular. En fin, siguiendo con el tema,  luego de estar viendo un video en la aplicación me metí a TikTok a buscar algo (tengo la mala costumbre de usarlo como buscador) y caí en cuenta de lo diferentes que son ambas aplicaciones, a pesar de que ambas coinciden en los videos, cuando estoy en Youtube elijo el video que quiera ver en base a lo que me gusta y lo que me llama la atención, en cambio en TikTok es como si buscaras todo el tiempo ese video que no te llegará, el punto de esta aplicación es solo deslizar el dedo y esperar a que el contenido que te aparezca sea de tu agrado para poder quedarte o seguir deslizando. En Youtube los videos duran varios minutos y horas, en cambio en TikTok el promedio de duración de un video es entre 15 y 60 segundos, además que están las funciones como aumentar la velocidad del video.

Ambas aplicaciones están hechas para engancharte y atraerte pero me parece más preocupante cosas como Youtube Shorts o TikTok y los reels de Instagram porque nunca sabes qué es lo que buscas, nunca sabes para qué entraste ni qué esperas encontrar, podría ser cualquier cosa y lo peor es que luego las aplicaciones te preguntan si lo que ves te agrada, cuando realmente eso no importa porque ya te están limitando el contenido que ves. Me molestan mucho las redes, creo que es algo que se puede notar en lo que he escrito otras veces, pero es que limitan mucho nuestra experiencia como consumidores de contenido, por ejemplo, ir a cine es una experiencia muy agradable porque no sabes qué te puedes encontrar o si la película que elegiste ver te gustará (no soy cinéfila), en cambio cuando entras a una aplicación de streaming se pierde esa incertidumbre maravillosa porque tienes un montón de contenido por ver. Eso me hace pensar en los CDs, extraño poder ver las películas las veces que quisiera y sentir que eran mías, que pagaba una vez por ellas y las tendría disponibles cuando quisiera, ahora tengo que pagar cada mes para ver o escuchar lo que me gusta, soy muy poco dueña de lo que tengo y lo que veo. Me resulta frustrante. 

jueves, 12 de febrero de 2026

Crecer y volverse maternal

 ¿En qué momento una se levanta un día y asume su papel de mujer en el mundo? Me parece curioso ya no poder recordar con exactitud cómo era mi cuerpo de niña, ahora para mí cada día está medido según mis hormonas y qué tan cerca estoy del periodo, si me siento muy triste es que seguramente me va a llegar; si me siento feliz es que estoy ovulando, reviso el calendario y efectivamente es ese día del ciclo en el que se esperaría que este sea el estado de ánimo y la energía. Eso me parece muy agotador, toda mi vida estaré expuesta a los cambios de mi ciclo (súmale a eso las cosas que suceden alrededor cada día y posibles traumas de infancia).

Curiosamente en mi fase lútea me siento muy cómoda para escribir, me vuelvo reflexiva y todo lo que veo o lo que escucho es un motivo para reflexionar o dibujar, y también lloro un montón, incluso más que cuando tengo el periodo, me siento sensible física y emocionalmente y me dan ganas de encerrarme en mi mundo para siempre. Así ha sido esta semana, con la diferencia de que he perdido un poco el tiempo (4 horas diarias aproximadamente) jugando videojuegos, me gusta mucho jugar aunque no sea muy buena, pero mis tardes se han convertido únicamente en eso y ya me duelen la espalda y los ojos, a veces se me olvida mirar por el balcón y darme cuenta de que el sol hoy está como más me gusta y que ningún día se va a repetir jamás. Creo que por eso mismo estoy escribiendo, me levanté de la cama hace rato después de estar todo el día jugando solo porque me picaban los dedos y necesitaba calmarme de esta forma, no tenía muy claro de qué hablar pero quería escribir algo. Cuando me canso de jugar (generalmente me pasa esto a las 7 de la noche) me pongo a leer, esta semana me llegó una tablet que había comprado hace días y la he aprovechado para desaprovecharme y también para la lectura antes de dormir, justo ahora me estoy leyendo La mujer incierta de Piedad Bonnett, un libro que me mencionó mi amiga más querida. Apenas lo empecé a leer me sentí profundamente identificada incluso en cosas que no he vivido, en cierta parte del libro (no lo he terminado) la autora habla sobre la maternidad, claramente no he sido madre pero he estado al cuidado de bebés y eso despertó por siempre mi sentido maternal, para mí cuidar un bebé no es algo doloroso, más aún si al bebé ya se le tiene un cariño, recuerdo que los días en los que cuidé a mi primo me quedaba horas viéndolo dormir, viendo como se movía torpemente para estirarse o acomodarse según le fuese más cómodo, y apenas se despertaba ya estaba yo poniéndolo entre mis manos por si necesitaba algo, si lloraba lo consolaba con un amor que nunca antes había sentido y me creía lista para cuidar a todos los bebés del mundo. Mi papá a veces llegaba y lo cargaba con entusiasmo, aunque mi primo no es familia de sangre para él, a mi papá se le notaba el amor también, me imaginaba yo siendo la que era cargada y a él mimándome, como en algún momento del inicio de mi vida fue. También veía a mi mamá cuidarlo, ella fue la que me enseñó cómo debía tratarlo, qué era lo que tenía que hacer cuando lloraba, como bañarlo y cambiarle la ropa y los pañales y arrullarlo cuando quisiera dormir, en los momentos donde ya mis manos de primípara en la crianza no alcanzaban, mi mamá me ayudaba para lo que necesitaba, no siempre lograba entender lo que mi primo quería, pero ella, en cambio, podía dominar perfectamente cualquier molestia o necesidad del bebé, entonces otra vez me dedicaba por completo a observar hasta que él se calmaba y nuevamente mi mamá me lo entregaba ya domado. La madre de mi primo llegaba luego por él, recuerdo cuando llegaba de estudiar, aún con el uniforme, sacándose el pecho para darle de comer porque ella sentía que la leche le bajaba y eso significaba que el niño tenía hambre, eso no lo comprendo, es una sensación que cuando la escucho me resultaba hasta desagradable pero a la vez mágica: la conexión que tiene un hijo con su madre es la primer cosa que un humano adquiere al llegar al mundo y es lo más corto. A pesar de que con mi mamá he tenido tantos problemas desde inicios de mi adolescencia, lo primero que pienso cuando me siento muy triste es en un abrazo de ella, sin que se dé cuenta de qué es lo que me aqueja porque no quiero que empiece con interrogatorios, voy hasta donde está y la abrazo, no es algo que ocurra muy a menudo (supongo que con el tiempo se olvida gran parte de esa conexión) pero cuando ocurre siempre me siento mejor, me recuerdo a mí misma de niña en medio de mis llantos porque me caí o porque alguien me dijo que era fea. 

Ser maternal es algo que posiblemente me acompañe siempre, cuando a alguien que quiero le sucede algo, lo primero que pienso es darle un abrazo y recostar su cabeza en mi pecho, no sé si es por la forma en la que toda mi vida mi mamá y mi abuela me abrazaron que terminé adquiriéndolo, pero es mi forma más cariñosa de dar un abrazo, no solo por el corazón sino por los pechos, es un acto inconsciente pero siempre lo hago cuando pasa algo malo. La mayoría de los actos de cuidado a los demás, que parecen lo que cualquier persona haría por cariño, siento que lo hago desde la maternidad, y sé que a mí no se me nota pero me siento a veces como cuando cuidaba a mi primo, ese deseo del bien del otro, de estar siempre pendiente de si hay alguna cosa que le aqueje, que le incomode, algún mal que necesite sacarse y no pueda por su propia cuenta.

domingo, 8 de febrero de 2026

La soledad como remedio para las mujeres

Ya he hablado en otras actualizaciones acerca de mi soledad sentimental, mi miedo a no tener una pareja estable con la cual compartir momentos de mi vida, yo creo que ese sentimiento le viene a muchas personas, el pensamiento de que no tienen a nadie en el mundo que pueda hacerles de "complemento", no creo que haya un ser humano que no se haya sentido de esa forma al menos una vez. 

He visto últimamente muchos vídeos sobre el celibato femenino y la soledad, el miedo al abandono es algo muy natural porque estamos hechos para estar en comunidad y mucho más en nuestra sociedad, al menos desde niñas se nos enseña a ser para alguien más: las películas que vimos siempre hablaban sobre el hombre que resolvería nuestros problemas y nos daría la felicidad que no sentimos antes, nuestros juegos siempre son desde la maternidad y los quehaceres de casa, los comportamientos que observamos en nuestro entorno (de nuestras madres, abuelas, amigas, vecinas etc.). Todo desde la niñez nos obliga a tener la necesidad de la otra mitad, de la media naranja, y eso suena muy romántico y fantasioso y es maravilloso estar tan enamorada del amor pero la realidad no es esa. 

Es evidente que ninguna persona nos hará feliz alguna vez (ya saben, plenamente felices todo el tiempo) porque todas las personas nos equivocamos y hay comportamientos que no nos agradan entre otros conflictos de la convivencia. Yo siempre he querido mi media naranja, tengo apenas 17 y siento que me quedo atrás, que todo el mundo avanza y tienen relaciones estables y amorosas y yo no, que me quedaré sola y no sabré convivir con nadie por mis exigencias y mi forma de ser. Le tengo un miedo gigantesco a la soledad y a no llegar a casarme algún día, sé que es un poco absurdo tener eso como una meta cuando el feminismo se ha puesto mucho más en el mundo, a veces siento que puedo con todo y luego no, he probado por pedazos mi independencia como mujer y aún así me siento insatisfecha. 

Aquí es donde me planteo lo que dice el título de esta actualización, pues es una realidad que muchas mujeres por no estar solas optan por relacionarse con hombres que les hacen daño de diversas formas y ellas quedan devastadas (creo que esto se puede notar mucho en casos como las abuelas o mujeres mayores), a mí me daría un montón de miedo llegar a ser así porque los hombres en los que me he fijado casi siempre llegan a ser muy crueles y siendo conscientes de eso tanto ellos como yo, la convivencia sigue siendo la misma por mucho más tiempo del que se debería. ¿Entonces no sería mejor que yo me quedara sola? Soy totalmente consciente de que no necesito de otra persona para sobrevivir, ya no soy una niña, la única persona de la que dependía completamente alguna vez era mi mamá y ya dejé de ser una niña hace bastante tiempo, conozco mis capacidades y sé que puedo hacer grandes cosas, soy yo misma la que se limita con el pensamiento de necesitar de alguien más. La soledad es un gran remedio en realidad, te ahorras un montón de molestias y de dinero y de cansancios. 

Es bueno saber que esto aplica en casos en los que te sientes atraída por personas no muy responsables afectivamente, conozco relaciones muy bonitas y estables y eso es super lindo, en mi caso lo digo porque no quisiera sentir que dependo de otra persona para estar plena (si se sienten así vayan a terapia, de verdad ayuda un montón). 

La soledad es algo muy satanizado para las mujeres, pues se sigue sosteniendo la idea conservadora de que si una mujer no tiene esposo o hijos no ha progresado en su vida por más que esté realizada de otras formas, tener una familia es una forma de realización pero no es la única, y tampoco tu vida debería girar en torno a eso, conseguir una pareja con la que sientas afinidad es difícil de conseguir por todo el tema de las relaciones superficiales (tal vez sea un tema que mencione en una actualización más adelante) y realmente no está mal la soltería, eso no implica que tengamos que renunciar por completo a cualquier persona que nos atraiga ni caer en el celibato eterno, simplemente es saber elegir y si la mejor opción eres tú misma, eso está super bien. Créanme que es complicado, ni siquiera yo misma puedo aplicarlo actualmente, pero es una idea muy buena para plantearnos como mujeres en una sociedad que nos exige vivir para alguien más. 

Hojas en blanco

 Me dan miedo las hojas en blanco, me cuesta muchísimo empezar algo porque nunca sé cómo hacerlo, generalmente cuando escribo para el blog primero hago dos bocetos de lo que quiero comunicar y borro y vuelvo a borrar hasta que logra convencerme un poco más, cuando dibujo detesto la parte de empezar los bocetos porque no tengo idea de cómo dibujar lo que estoy pensando, y lo mismo me sucede cuando tengo trabajos escritos por hacer, no sé dónde comenzar a investigar ni cómo empezar a redactar introducciones. Mi parte favorita son los desarrollos, cuando ya puedes escribir con mucha más agilidad y la idea ya la tienes mucho más clara, cuando estoy escribiendo me gusta mucho el segundo párrafo, cuando dibujo me gusta mucho empezar el lineart (suelo hacerlo antes de colorear). 

Creo que así funciono un poco para todo, me da mucho miedo los comienzos, para mí la parte más difícil de un noviazgo o una amistad es el inicio, porque aunque es interesante conocer cosas nuevas de una persona me resulta mucho más cómoda la cotidianidad de lo que ya se sabe y la confianza que se tiene después de un tiempo, normalmente evito conocer nuevas personas por esa misma razón (esto me pasa menos con amistades, pero igual ocurre), me da un montón de miedo no saber nada de alguien y que la otra persona no sepa nada de mí, es evidente que para poder conocer a alguien o hacer un escrito o un dibujo tiene que haber un inicio donde puedas desarrollar la idea o la amistad, pero yo quisiera que uno pudiese empezar por el desarrollo. 

Hoy estaba pensando en eso mientras me levantaba de la cama, mañana regreso a clases y empezaré el semestre en el que se hacen prácticas empresariales, lo cual detesto, quisiera poder saltarme todo este semestre y comenzar con el otro teniendo ya los conocimientos adquiridos de las prácticas. Me siento bastante mala para esta carrera, ya voy a comenzar cuarto semestre y no siento que haya mejorado mi forma de diseñar, yo soy buena para ilustrar, lo disfruto un montón, pero en mi carrera esto no es algo que se haga a menudo (además de lo que tenemos que hacer no es mi estilo). Yo pienso mucho en lo que haré cuando me dejen trabajos en las prácticas y tenga que empezar desde cero, me angustia un montón, si me cuesta escribir o dibujar, que es en lo que me considero buena ¿Cómo haré el resto de cosas? 

Siento que mi miedo de empezar las cosas me frena un montón, yo comencé a estudiar diseño por no tener algo más qué hacer y lo empecé my esperanzada de mi futuro y de lo que podría aprender, ahora mismo yo quisiera estudiar algo más pero sé que será horrible el inicio para mí. El hecho de tener que irme a una ciudad que no conozco a vivir sola, a moverme por las calles sola, a conocer personas nuevas y comenzar una carrera que tampoco estoy segura de que me guste me resulta angustiante. Quisiera poder hacer todo por mi propia cuenta, he sido muy empírica toda mi vida, las cosas que he aprendido respecto a mis talentos lo he hecho sin ir a academias o escuelas, pero sé que podría ser mucho más fácil si me dedicase a estudiar más a fondo. 

Pero bueno, los finales también dan miedo. 

sábado, 7 de febrero de 2026

2022

 Hay una frase que me gusta mucho de una canción de Fother Muckers que empieza con «el mundo no está como para andar sobreviviéndolo solo». Esa canción me gusta un montón, es del 2009 pero, personalmente, queda perfecta en cualquier momento, yo la conocí en el 2021 y viví el siguiente año escuchándola, para mí era como el fin del mundo, era todavía la pandemia y yo estaba en los inicios de mi adolescencia adoleciendo un montón. La canción me llegó en el momento exacto y esta se sentía también como el fin del mundo, fácilmente sería lo que pondría si hubiera un apocalipsis y tuviera la certeza de que moriré en menos de un día. 

La frase con la que inicia la canción me hace pensar en lo horrible que ha sido el mundo siempre, justo con las cosas que han ocurrido en lo que va del año me pregunto si realmente es posible encontrar la paz propia o si tal vez el mundo alguna vez pueda ser mejor, me parece totalmente cierto que el mundo no está en condiciones de vivir en soledad, de sobrevivir en soledad más bien, y es que todo es tan terrible y tan cruel que la soledad solo serviría más para pensar en lo malo que hay alrededor, es como un capítulo de Black Mirror muy largo. Me detengo mucho a pensar en el año y la canción 2022, ya han pasado 4 años desde entonces y todo para mí ya es otra cosa, en el 2022 yo era muy triste y muy ilusionada, escuchando tanto esa canción y pensando en futuros que no me llegaron y no me van a llegar... 

2022 termina con la frase «no hay deuda que no se pague ni plazo que no llegue» y me parece que no puede comenzar y terminar de una mejor forma. Me es especial pensar en mi vida con esa canción, es otra de esas que coloco cuando estoy triste o sola (además de que es de las canciones románticas más verdaderas que he escuchado y también es un resumen de ese año). En ese año tenía 13 y me causa ternura pensarme en ese momento, saber que no volveré a tener esa edad ni escuchar esa canción en el momento que le correspondía. 

No sé muy bien a qué iba con esto, no conozco a muchas personas que sepan de esa canción y me hace sentir especial, es de esas cosas que son muy mías y que no le suelo mostrar a casi nadie.


Noviembre del 2022

 

lunes, 2 de febrero de 2026

Solo a un poeta (un poema)

Tiene la mirada cargada de sueños,

oscuridad bajo ellos.

fantasías,

deseos.

 

Le conozco las tristezas

cada una de ellas

pero ni una lágrima.

 

Sus palabras duelen, 

pero sus abrazos llenan

aunque fríos,

resultan suaves.

Con el corazón en la mano 

Y prosa en la boca

verso, canción, poema

lo que sea.

 

Su piel se convierte en amor

y me ama sin amar

me quiere sin querer

me toca sin palpar.

 

Cuando me mira

creo pensar lo mismo que él

piensa, pero no se escucha

nada sale de allí.

 

Si yo muriera hoy, 

iría hasta él 

y le pediría que me aprecie

un poco más 

una vez más.

Le daría mis cuadernos,

mis hojas

quiero que vea mi alma,

que entienda

que mucha tinta la desperdicié

un poco escribiéndole a él 

 

Quiero que sus labios de amor

amen

y quiero morir de amor

quiero ser una flor 

pegada en su cuarto.

 

Y ser un recuerdo feliz

donde busque un consuelo

no generar dolor. 

Domingo de Ramos

  A  Dios nadie ha sabido mencionarle el nombre. Yo busqué el nombre de Dios por partes en diferentes lugares, quise vivir en un convento, q...