Estos días me han parecido muy complicados, siento que todo lo que pasa a mi alrededor me afecta de forma negativa, como si viviera sin piel y mi carne estuviese expuesta a cualquier viento que haga sentir ardor. No he sentido ganas de dibujar o de escribir, que son las formas en las que suelo desahogarme normalmente, me la paso escuchando música o me acuesto a pensar y me encuentro muy triste, cuando prendo inciensos me tranquilizo pero se acaban y vuelve a sucederme lo mismo.
Esta forma de tristeza me aísla emocionalmente, no quiero que el mundo sepa de mi dolor y mucho menos las personas que son cercanas a mí, alguna vez de niña escuché que los gatos enfermos se van de casa porque saben que van a morir, y muchas veces me siento de esa forma, me encierro donde nadie pueda verme, donde no puedan secarme las lágrimas. Escribir en este blog sobre eso es incomodarme mucho, ahora mismo leo y vuelvo a leer lo que escribo y me siento absurda, no había podido siquiera escribir esto en mi diario porque no encontraba la forma de sacármelo.
Quisiera ser escritora, me gustaría tener el valor de mostrarle al mundo lo que escribo, más allá de esto que hago para expresar mis emociones quisiera poder mostrar que hago historias, que pienso en el amor y en la muerte, que analizo mi mundo y que todo lo que vivo termina siendo escrito. Estuve viéndome una serie en Netflix llamada "Samuel" que me despertó otra vez mis ansias de que todos me conozcan y de leer a todos, quiero también hacer música, quiero dejar mi mediocridad y mi tristeza y gritarle al mundo que existo, quiero ocupar un espacio e incomodar, quiero sentirme cómoda sabiendo que mi presencia provoca algo en los demás. Quisiera también dejar ir a las personas que me hacen daño y sentirme libre de todo sufrimiento innecesario, no quiero llorar por indiferencia, quisiera llorar de excesos, que el amor se me desborde en las lágrimas y no sea el desamor el que se me apodere de la vida.
A pesar de todas mis ganas de comerme el mundo no he tenido la fuerza de levantarme de la cama, no quiero presionarme demás, pues no ha habido un solo día en el que me levante tarde desde hace meses y me hace falta dormir un poco más de lo que el mundo laboral y estudiantil permite. Todos en mi vida me exigen cosas, mi familia, mis amigos, mis profesores y mis jefes, siempre hay alguien esperando algo de mí pero yo no puedo siquiera hacer todo lo que quisiera, siento que si muevo un pie seré juzgada, justo hoy en clase tuve un problema para resolver una operación matemática simplísima (era una suma, para rematar) y lo único que dijo el profesor era que por eso estudiaba diseño, me sentí como en el colegio, me sentí tan absurda que tuve ganas de llorar y eso solo me hizo sentir más absurda, no dejo de pensarlo, no pude hacer algo simple, ¿Cómo podría hacer algo más complicado? Si no puedo organizar mi mente y escribir esto de una forma más apropiada, no puedo gustarle lo suficiente a la persona que me gusta.
No me siento capaz de cambiar al mundo pero lo quiero todo el tiempo, quiero pensar que esto moverá a alguien, que a alguien se le quedará esto que escribo, que seré algo antes de morirme.
Y aún así no me paro de mi cama.
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