jueves, 5 de marzo de 2026

Amor de mujer

 Últimamente estoy convencida de que las mujeres son el amor. Mi mamá y mi abuela materna fueron mis primeras figuras de referencia, durante mi infancia fueron las mujeres que más me expresaron su amor hacia mí, luego fueron mis tías y mis primas; el amor de mi papá lo entendí a medida que fui creciendo, no es que no sintiera que no me quisiera, simplemente no me lo demostraba como mis figuras maternas lo hacían y su forma era a la cual yo estaba acostumbrada. Mi papá nunca fue un hombre de decir «te amo» y sé que él tuvo sus razones, también sé que sus razones tienen que ver con otras razones, que a su vez esas razones tienen que ver con un hombre que no supo hacer las cosas bien. 

Luego fueron mis amigas quienes me expresaron el amor, muchas de ellas, heridas por sus padres o por algún otro hombre de su familia, no sabían cómo expresar correctamente su cariño y terminaban haciendo daño. Nunca quise culparlas porque eran niñas y porque ellas en el cariño puro sabían quererme y me sentía querida. Mis primeras heridas en el amor tal vez fueron por un hombre, porque mis amigos hombres nunca supieron consolar llantos o porque malinterpretaban siempre la amistad con otra cosa y después todo se transformaba en una cosa fea y ya no quería saber nada de ellos. 

Desde antes de mi adolescencia hasta ahora me he sentido herida por muchas cosas, tantos problemas con tantas personas me han debilitado un poco el alma pero he tenido claro algo desde los 9 hasta ahora y es que dentro de mi dolor hay razones directas o indirectas que tienen que ver con los hombres. He sido herida como todas las mujeres por un hombre extraño que invadió mi vida con comentarios, con palabras, con miradas y toqueteos asfixiantes que me cambiaron la perspectiva de mi cuerpo y me dieron la bienvenida a un mundo que está hecho para ellos. También me han herido otra vez mis amigos, cuyos pensamientos sobre la inferioridad de la mujer se me han metido en la cabeza con los años y me han enseñado que ser femenina es una inmadurez. Luego vino también la iglesia, la figura de «Dios hombre», de «Dios imponente», del «Dios de y para hombres», la mujer reducida a propiedad de alguien, de su padre, de su hermano o de su esposo, ser mujer de, esposa de, no ser la mujer sola. Vinieron también dolores de amores, porque no me quieren de la forma maternal en la que me quiso mi madre y mi abuela, no me limpiaron las lágrimas como mis amigas, no nos divertimos como lo hice con mis primas, la forma de amor que me enseñaron esos hombres fue el regateo, fue esforzándome para sentirme querida, sentir que debo hacer cosas grandes para ser merecedora de abrazos. Por hombres me alejé de mi significado de amor principal, ese del cuidado y de las palabras, de los actos, los regalos y las caricias, yo di el amor que me enseñaron a dar, pero ellos no me dieron nada. 

Y estos días he estado llena de tantas decepciones (mis amigos, mis familiares hombres, el hombre que me gusta) que ahora me cuesta creer en el amor desde la mirada masculina. Por alguna razón mi búsqueda del amor siempre ha estado puesta en un hombre que pueda quererme como yo quiero, pero ¿Cómo podría haberlo, si es que yo soy una mujer? He tenido el amor en mis manos todo este tiempo y siempre ha sido el amor del útero, y ya no quiero buscar ni tener uno diferente a ese.

3 comentarios:

  1. La mujer, madre, hermana, tía o prima aman al hombre. El hombre puede crecer rodeado de amor pero no tienen permitido expresar ese amor y si lo hacen serán llamados como intensos, "maricones", "sensibles" o "nenitas". Pueden amar, saben hacerlo, uno aprende pero muchas veces ellos mismos no se permiten querer a otros por como los demás pueden llegar a verlos a ellos.

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  2. Te entiendo cuando hablas de tu madre y tu abuela, para mi también han sido figuras imprescindibles en mi vida y el amor que te pueden llegar a dar esas personas es totalmente incondicional y seguramente el más puro que vayas a encontrar nunca en una persona. Pasa lo mimso cuando tienes hijos, lo que sientes hacia ellos es lo mimso que recibes de tu madre. Pero dejame decirte una cosa, que hayas tenido decepciones no significa que no puedas encontrar a gente que te quiera y te cuide, claro que nunca va a ser como el de tu madre, pero los amigos de verdad están ahí cuando les necesitas y, si esa gente de la que hablas no ha estado ahí igual es que no es gente de la que debas rodearte, ¿no crees?.

    Te dejo mi blog por si queires leerme: el-otroladodemivida-bis.blogspot.com

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    1. Tienes mucha razón en lo que dices, en el momento lo escribí desde la ira, aunque sigo sintiendo esa espina ( y la seguiré sintiendo por mucho tiempo) estaré dispuesta a sentir amores diferentes a los maternos.
      Y claro, leeré tu blog, gracias por mostrármelo!

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