viernes, 5 de junio de 2026

Un silencio para mí

Estoy enferma y recuperarme se está convirtiendo en un trabajo difícil, más que culpar a la enfermedad por esto, pienso en lo sola que me sentiré cuando me recupere y no tenga a quien decirle que ya estoy bien, que sí, que podemos salir, que no, no hay problema por el dinero, que podemos salir a comer cualquier cosa, que estaré feliz de la compañía después de esta terrible semana y esta terrible molestia en el estómago que me impide pararme de la cama. 

Hoy pienso en todos los futuros que se hallan ahora inexistentes, todas las últimas despedidas y todos los amores que se dejan ir por otros futuros y otros amores. Pienso también en este pueblo tan pequeño, en el que siento que ya he conocido todo y a todos; que en algún momento tendré que salir nuevamente al mundo real y encontrarme con la compañía de los demás y mi propia soledad que hoy me acompaña, así como lo ha hecho siempre después de salir de la casa de alguien que amo. 

¿Por qué será que dejar ir para algunos es tan fácil y tan difícil para mí? Imagino todos los juguetes y todos los juegos de mi infancia, todas mis amigas adolescentes, todos los te amo que salieron de mí y que se quedaron en fechas exactas, para nunca volver a ser pronunciados como ese día. Es sorprendente cuando y como las cosas acaban, es triste el silencio, el silencio de los demás para mí, las palabras que no se vuelven a decir y los sentimientos que atascados quedan, no se sabe si en papel o en el teclado de algún aparato, pero en algún punto quedan. 

La música que uno aprende de los demás, los libros, las películas, todas esas cosas se convierten como en niños con padres divorciados, se quedan en un limbo donde ya no se sabe bien a quién pertenecen ¿Quién tiene más derecho de quedarse con esto? ¿Quién dejará olvidado primero un recuerdo?

lunes, 1 de junio de 2026

10

 Nos hemos perdido en alguna parte de esta ciudad, a veces siento que hay tanta gente alrededor que si nos soltamos de la mano nunca volveremos a encontrarnos. Me parece curioso que podamos perdernos y volver a encontrarnos con el tiempo siempre y cuando se trate de una cama, yo no quería volver a escribir sobre ti y lo lamento, lo lamento porque hace meses no nos vemos, pero entre este laberinto mágico lleno de casas y de tierra, presiento que terminaré chocando y volviendo a conocerte con otra edad y con otros sueños. 

 

La última vez que nos vimos (o bien, pudo nunca haber pasado eso) me dijiste que nuestra relación es buena cuando se basa en nuestra amistad, lo cual es una palabra hermosa y me gusta tener amigos. Creo que escribo con rabia, lo siento, lo siento porque escribo con rabia y porque quemaré esto en un rato tal vez, y nunca te enterarás de cuánta rabia te tengo. Sueño constantemente con que estamos en tu cama y que me acaricias el pelo mientras intento dormirme, pero el pelo se me enreda, y me despierto aún más molesta sabiendo que estás ausente, que siempre lo has estado, que no importa en cuántas camas nos hayamos acostado porque en realidad yo estaba sola. 

 

Niño, es una realidad muy triste porque casi siempre pienso en tu pelo negro cuando te bañabas y yo te esperaba en la pieza, analizando las cosas que tienes colgadas en las paredes, ¿será que aún conservas las piedras que le robábamos al mundo cuando nos quedábamos caminando a oscuras por las calles? Como dos tontos enamorados, quiero creer que eso fuimos alguna vez. Quiero creerlo, pensar que no fui la única que pudo llegar a amar de una forma tan intensa. 

 

Las cosas terminan muy extrañas, o simplemente no terminan, por más que pase el tiempo sé que inevitablemente regresaremos a ese momento en el que estábamos antes de soltarnos las manos, así tan amantes y tan escondidos y a la vez tan mostrados al mundo, eso es lo que somos y lo que siempre hemos sido, así como siempre seré tuya y siempre lo he sido. No comprendo mi necesidad de hacerme un poco más pequeña, no comprendo mi necesidad de escribirte cartas y poemas y pensar en las flores que me traías en nuestras primeras citas (hoy quiero decir que fueron citas y no simples encuentros, salidas casuales, dos amigos que se quieren y por eso se toman de las manos). 

 

Hoy me toca escribirte una carta corta porque por más larga que sea terminará siendo quemada, y estas palabras tan amargas que tengo guardadas en el alma se irán con el humo y llegarán a tocarte la ventana o el hombro, desde donde sea que estés, en cualquier parte del mundo y volveremos tomarnos de la mano frente a la puerta de mi casa, como antes de que te fueras y me dejaras aquí escribiendo con alguna parte de mi alma destrozada, intentando adivinar cuál es. 

Un silencio para mí

Estoy enferma y recuperarme se está convirtiendo en un trabajo difícil, más que culpar a la enfermedad por esto, pienso en lo sola que me se...