Mi peso corporal siempre ha sido un tema importante para mí, desde niña he sido la más delgada en casi todos los espacios en los que estoy, y aunque al principio algunas personas se rieron de mí por mi eso, cuando crecí fue visto como algo bueno. Nunca en mi vida he subido demasiado de peso, recuerdo que a mis 13 o 14 tuve deseos de engordar porque siempre he estado muy cerca de la desnutrición y yo quería tener piernas gruesas, algunos compañeros se reían de mí y me sentía muy insegura, claramente a medida que fui creciendo subí un poco más de peso y luego un poco más. Creo que es un tema que terminó por obsesionarme cuando entré a estudiar diseño, muchas personas a mi alrededor me recalcan el miedo a engordar y que subir de peso es algo malo, que soy por así decirlo “privilegiada” porque no es fácil para mí aumentar kilos.
En abril del año pasado fue la última vez que me pesé, nunca había pesado tanto en toda mi vida y me angustié un montón porque tuve miedo de no ser delgada (miedo absurdo porque mi peso en ese momento seguía siendo muy poco). Desde ese día decidí que no me angustiaría más por pesarme y dejé de usar la báscula que tengo en mi casa, pero aunque dejé de usarla, seguía mirándome al espejo constantemente, revisando que mi cuerpo mantuviera el estado de delgadez que siempre ha tenido.
Estos últimos meses había empezado a comer bastante bien, mis 3 comidas normales más alguna cosita que se me antojara en las tardes, y empecé a sentir mi cuerpo más pesado, mis piernas más gruesas, mi cintura ya no tan pronunciada y mis brazos más fuertes. También dejé de sentir tanto frío (desde que tengo memoria he sido una persona muy friolenta) y sentí que había subido demasiado de peso, pensaba que, si la última vez que me había pesado era lo máximo en toda mi vida, seguramente ya había aumentado mucho más, lo que me angustió un montón. Empecé a pensar en las calorías de mi comida, dejé de comer nuevamente por las noches y me miraba mucho más en el espejo.
Esta semana tuve que ir al hospital porque he estado enferma y me pesaron, había bajado de peso hasta lo que pesaba cuando tenía 14. Atribuyo mi enfermedad a la falta de apetito y de cuidar mi salud.
Desde que me pesé he estado pensando en el deseo que sentimos muchas mujeres de ser pequeñas, en que nuestros cuerpos sean lo más delgados posibles, la necesidad que nos implantan de no ocupar un espacio, de que tener bajo peso está bien aunque eso implique vivir sufriendo y no poder comer lo que queremos sin sentirnos culpables. La necesidad de pesar lo que una niña pesaría, revisar tablas de peso ideal y darnos cuenta de que aún no estamos en el peso mínimo que se puede sin caer enferma.
Yo quisiera poder subir de peso sin sentir miedo, sin pensar que los demás me verán gorda, casi siempre se trata de los demás. Mi salud claramente requiere que coma bien, haga ejercicio y suba de peso, y quiero proponerme hacerlo.
Lo mejor que puedo hacer por el cariño que me tengo es ser grande y ocupar todo el espacio que pueda, dejar de vivir tan pequeña y comer lo que me gusta.
