domingo, 29 de marzo de 2026

Domingo de Ramos

 Dios nadie ha sabido mencionarle el nombre.

Yo busqué el nombre de Dios por partes en diferentes lugares, quise vivir en un convento, quise negar el nombre de Dios, quise negar a Dios tres veces y cantó un turpial frente a mi balcón. Quise convertirme en Dios y predicar evangelios azules, versos tristes que no enseñan ni resuellan ni hacen resollar.

¿Quién ha podido pronunciarle el nombre a Dios? ¿Lo conocemos? Si uno no le sabe el nombre a algo no puede conocerlo, La Palabra, el Dios que se hace verbo me despierta a veces el cerebro, me saca del mundo repleto de palabras banales y me adentra en biblias, en Tanajes, en Coránes, en Vedas, en Tripitakas, en salmos miles, en salmos unos, en idiomas inentendibles que aunque comprendiera igual no podrían pronunciarle el nombre a Dios. 


Madre iglesia, ¿Dios es masculino acaso? ¿O por qué huye de mí? Dios creó el cuerpo de la mujer a imagen y semejanza de Él ¿O fue el cuerpo del hombre? Yo padezco de dolores cada mes y me siento aislarme, me siento alejada del nombre de Dios, no me siento imagen ni semejanza, me siento satánica, otro ser, otra carne, imposibilitada de la mano de un Padre.

A Dios no le conozco el nombre, a ningún Dios de ninguna parte del mundo le conozco un nombre. Dios espíritu que pone dones en sus discípulos, me dio el don de la duda, me dio el don de que se me trabe la lengua y no pueda pronunciar su nombre, me dio el don del miedo a los que están hechos a imagen y semejanza suya, a los Hombres con mayúsculas gigantes. 

¿Dónde se busca a Dios entero? ¿Cuántas iglesias y cuántos templos en una ciudad, en un pueblo, hay que pisar para sentir que Dios es más que una palabra, que es más que un nombre, que es más que algo parecido al Hombre, que es más que un creador, que es más que un justiciero, que es más que un ser existente como nosotros, que es más que padre, que es más que hijo, que es más que carne y vino, que es más que biblias y sacramentos y mandamientos y dones y sacrilegios y crucifixiones y resurrecciones y eternidad y amenes y amores y muertes y nombres?

domingo, 22 de marzo de 2026

Deseos de crecer

 Desde muy pequeña jugaba a ser grande, creo que es algo normal, una jugaba a ser mamá, a ser cocinera, a ser doctora, astronauta, bailarina, cantante y actriz. En mi infancia tuve una cantidad excesiva de profesiones que me duraban un día o dos hasta que descubría otra que me llamaba la atención, pensaba constantemente en todas las cosas que podría ser en un futuro, el mundo de posibilidades que tenía por delante y todo lo que podría aprender. 

Cuando tenía diez años me imaginaba mucho cómo sería cuando tuviese la edad que tengo ahora, imaginaba el mismo mundo de posibilidades que pensaba estando más pequeña, y ahora que tengo la edad que tanto esperaba, me causa ternura mi forma inocente de ver el mundo, realmente no soy ni la mitad de lo que quería ser, sigo teniendo dudas todo el tiempo acerca de todo lo que hago, pienso y vivo. He estado rodeada de infancia estos días, he visto juguetes que quería, programas que amaba, juegos que me gustaban y me pregunto en qué momento dejé de tener los comportamientos infantiles que me acompañaron siempre. He leído libros y cuentos que me gustaban hace diez años y es increíble como la vida se escapa de las manos sin que nos demos cuenta, sé que en otros diez años pensaré en lo que soy en este momento y estaré igual de asombrada. Desearía no haberme preguntado tanto qué sería de mí ahora, si estaría estudiando algo que me guste y también me gustaría no haber deseado tanto crecer, pienso que tal vez mi deseo fue tan grande que el tiempo me pasó más rápido de lo normal, ahora no podría jugar ni imaginar el mundo de posibilidades con la misma constancia porque tengo que pararme de la cama o del piso y hacer trabajos, tengo que ir a pagar cosas, tengo que lavar los baños y sé que ya no puedo posponer más casi nada. 

Sin embargo, me gusta tener diecisiete, me gusta poder asomarme por el balcón de mi cuarto y ver las montañas áridas porque ha parado de llover este mes; me gusta salir por las noches (que es el momento del día en el que generalmente estoy desocupada) y sentir el viento suave de la noche que recorre las calles vacías; me gusta saber que aún me queda un poco más de tiempo para mirarme con nostalgia y aún así hacer cosas que me gustan como dibujar o leer. Me gusta haberme reconciliado con quien fui, aquella niña que iba de rosado todo el tiempo, que saltaba por la casa y desorganizaba toda la sala para crear un mundo para sus juguetes, a mí ahora me gusta el verde, soy mucho más tranquila (aunque igual de locuaz) y me la paso en mi cuarto todo el tiempo, pero me reconozco constantemente en esa imagen de mi niñez. Sé que cada día me alejo más de mi infancia y estoy más cerca de ser una adulta, sé que la juventud se me escapará sin darme cuenta y la nostalgia me va a invadir las manos, sé que tendré muchos miedos porque no comprendo la forma tan particular en la que el mundo se mueve y aún así seguiré avanzando, seguiré creciendo, seguiré recordando. 



jueves, 5 de marzo de 2026

Amor de mujer

 Últimamente estoy convencida de que las mujeres son el amor. Mi mamá y mi abuela materna fueron mis primeras figuras de referencia, durante mi infancia fueron las mujeres que más me expresaron su amor hacia mí, luego fueron mis tías y mis primas; el amor de mi papá lo entendí a medida que fui creciendo, no es que no sintiera que no me quisiera, simplemente no me lo demostraba como mis figuras maternas lo hacían y su forma era a la cual yo estaba acostumbrada. Mi papá nunca fue un hombre de decir «te amo» y sé que él tuvo sus razones, también sé que sus razones tienen que ver con otras razones, que a su vez esas razones tienen que ver con un hombre que no supo hacer las cosas bien. 

Luego fueron mis amigas quienes me expresaron el amor, muchas de ellas, heridas por sus padres o por algún otro hombre de su familia, no sabían cómo expresar correctamente su cariño y terminaban haciendo daño. Nunca quise culparlas porque eran niñas y porque ellas en el cariño puro sabían quererme y me sentía querida. Mis primeras heridas en el amor tal vez fueron por un hombre, porque mis amigos hombres nunca supieron consolar llantos o porque malinterpretaban siempre la amistad con otra cosa y después todo se transformaba en una cosa fea y ya no quería saber nada de ellos. 

Desde antes de mi adolescencia hasta ahora me he sentido herida por muchas cosas, tantos problemas con tantas personas me han debilitado un poco el alma pero he tenido claro algo desde los 9 hasta ahora y es que dentro de mi dolor hay razones directas o indirectas que tienen que ver con los hombres. He sido herida como todas las mujeres por un hombre extraño que invadió mi vida con comentarios, con palabras, con miradas y toqueteos asfixiantes que me cambiaron la perspectiva de mi cuerpo y me dieron la bienvenida a un mundo que está hecho para ellos. También me han herido otra vez mis amigos, cuyos pensamientos sobre la inferioridad de la mujer se me han metido en la cabeza con los años y me han enseñado que ser femenina es una inmadurez. Luego vino también la iglesia, la figura de «Dios hombre», de «Dios imponente», del «Dios de y para hombres», la mujer reducida a propiedad de alguien, de su padre, de su hermano o de su esposo, ser mujer de, esposa de, no ser la mujer sola. Vinieron también dolores de amores, porque no me quieren de la forma maternal en la que me quiso mi madre y mi abuela, no me limpiaron las lágrimas como mis amigas, no nos divertimos como lo hice con mis primas, la forma de amor que me enseñaron esos hombres fue el regateo, fue esforzándome para sentirme querida, sentir que debo hacer cosas grandes para ser merecedora de abrazos. Por hombres me alejé de mi significado de amor principal, ese del cuidado y de las palabras, de los actos, los regalos y las caricias, yo di el amor que me enseñaron a dar, pero ellos no me dieron nada. 

Y estos días he estado llena de tantas decepciones (mis amigos, mis familiares hombres, el hombre que me gusta) que ahora me cuesta creer en el amor desde la mirada masculina. Por alguna razón mi búsqueda del amor siempre ha estado puesta en un hombre que pueda quererme como yo quiero, pero ¿Cómo podría haberlo, si es que yo soy una mujer? He tenido el amor en mis manos todo este tiempo y siempre ha sido el amor del útero, y ya no quiero buscar ni tener uno diferente a ese.

jueves, 26 de febrero de 2026

Siempre son los jueves

 Estos días me han parecido muy complicados, siento que todo lo que pasa a mi alrededor me afecta de forma negativa, como si viviera sin piel y mi carne estuviese expuesta a cualquier viento que haga sentir ardor. No he sentido ganas de dibujar o de escribir, que son las formas en las que suelo desahogarme normalmente, me la paso escuchando música o me acuesto a pensar y me encuentro muy triste, cuando prendo inciensos me tranquilizo pero se acaban y vuelve a sucederme lo mismo. 

Esta forma de tristeza me aísla emocionalmente, no quiero que el mundo sepa de mi dolor y mucho menos las personas que son cercanas a mí, alguna vez de niña escuché que los gatos enfermos se van de casa porque saben que van a morir, y muchas veces me siento de esa forma, me encierro donde nadie pueda verme, donde no puedan secarme las lágrimas. Escribir en este blog sobre eso es incomodarme mucho, ahora mismo leo y vuelvo a leer lo que escribo y me siento absurda, no había podido siquiera escribir esto en mi diario porque no encontraba la forma de sacármelo.

Quisiera ser escritora, me gustaría tener el valor de mostrarle al mundo lo que escribo, más allá de esto que hago para expresar mis emociones quisiera poder mostrar que hago historias, que pienso en el amor y en la muerte, que analizo mi mundo y que todo lo que vivo termina siendo escrito. Estuve viéndome una serie en Netflix llamada "Samuel" que me despertó otra vez mis ansias de que todos me conozcan y de leer a todos, quiero también hacer música, quiero dejar mi mediocridad y mi tristeza y gritarle al mundo que existo, quiero ocupar un espacio e incomodar, quiero sentirme cómoda sabiendo que mi presencia provoca algo en los demás. Quisiera también dejar ir a las personas que me hacen daño y sentirme libre de todo sufrimiento innecesario, no quiero llorar por indiferencia, quisiera llorar de excesos, que el amor se me desborde en las lágrimas y no sea el desamor el que se me apodere de la vida. 

A pesar de todas mis ganas de comerme el mundo no he tenido la fuerza de levantarme de la cama, no quiero presionarme demás, pues no ha habido un solo día en el que me levante tarde desde hace meses y me hace falta dormir un poco más de lo que el mundo laboral y estudiantil permite. Todos en mi vida me exigen cosas, mi familia, mis amigos, mis profesores y mis jefes, siempre hay alguien esperando algo de mí pero yo no puedo siquiera hacer todo lo que quisiera, siento que si muevo un pie seré juzgada, justo hoy en clase tuve un problema para resolver una operación matemática simplísima (era una suma, para rematar) y lo único que dijo el profesor era que por eso estudiaba diseño, me sentí como en el colegio, me sentí tan absurda que tuve ganas de llorar y eso solo me hizo sentir más absurda, no dejo de pensarlo, no pude hacer algo simple, ¿Cómo podría hacer algo más complicado? Si no puedo organizar mi mente y escribir esto de una forma más apropiada, no puedo gustarle lo suficiente a la persona que me gusta. 

No me siento capaz de cambiar al mundo pero lo quiero todo el tiempo, quiero pensar que esto moverá a alguien, que a alguien se le quedará esto que escribo, que seré algo antes de morirme.

Y aún así no me paro de mi cama.

domingo, 22 de febrero de 2026

Otro poema

 ¿Qué me hace falta para llamarme poeta? Tal vez me falta abrirme el pecho cada mañana y sangrar hasta regarme en mi cama; desangrarme hasta levantarme vacía y llenarme sola a lo largo del día.

O tal vez me hace falta llorar manantiales verdes que fueron baba de algún romance fallido, dispuesto a volverse parte de olvidos.

Me hará falta acaso reírme, siempre hace falta reírse, reír por los dientes y el corazón y las encías.

¿En qué momento se tiene el derecho de ser poeta? ¿Será acaso cuando escribes la primera letra? O será cuando te comes el cuento como te comes el papel y la pena.

¿Será acaso cuando se escribe la primera vez por amor? Porque el odio me invade de a ratos y me rasca lento el pudor.

¿Cómo sabré yo si algún día mis escritos blandos ablandarán también a un ser de solidez dolorosa? 

Y si me olvido de mí ¿Qué sería de esto? 

Si yo sé que mi ignorancia será eterna ¿Con qué derecho me llamaría yo poeta?

domingo, 15 de febrero de 2026

La falsa libertad del contenido que consumes y otros temas de internet

 Me parece curioso que las aplicaciones de entretenimiento te pregunten tanto si lo que te muestran está bien para ti, por ejemplo TikTok a veces te pregunta si los videos que ves son de tu agrado, o Youtube con las encuestas al igual que Instagram. Cuando recién creamos una cuenta en aplicaciones de este estilo –e incluso en aplicaciones de música– te aparece una lista de cosas, artistas o actividades que te gustan y tú las vas eligiendo para que el contenido que te salga tenga una relación, con el paso del tiempo moldeas tu algoritmo según tus likes, las veces que repitas el mismo video, qué tan rápido lo abandones, si te gustan comentarios etc. Muchas aplicaciones nos generan esa sensación de ver lo que queremos y me causa gracia eso cuando solo deslizamos sin saber qué es lo que nos espera. 

He hablado bastante sobre el internet y las redes, pero ciertamente ese tema abarca tantos otros que sería difícil decirlo todo en una sola actualización. Hoy estaba en Youtube desde el computador buscando qué ver y me di cuenta de lo libre que es poder elegir el contenido que quieres, le tengo un aprecio bastante grande a esa aplicación porque a pesar de que hay muchas cosas que me desagradan tengo la posibilidad de buscar los videos y hacer click en el que yo quiera, no me gusta la opción de Youtube Shorts, siento que es algo totalmente diferente a lo que es la aplicación. El contenido ahora está hecho en vertical por los celulares, recuerdo que en las primeras clases de fotografía en mi carrera, el profesor nos recalcaba mucho que cuando fuéramos a tomar fotos lo hiciéramos verticalmente para que sea mas llamativa y mas vista, a mí no me gustan las fotos verticales así que nunca le hice mucho caso, y así mismo me gusta que para poder ver los videos en Youtube haya que voltear el celular. En fin, siguiendo con el tema,  luego de estar viendo un video en la aplicación me metí a TikTok a buscar algo (tengo la mala costumbre de usarlo como buscador) y caí en cuenta de lo diferentes que son ambas aplicaciones, a pesar de que ambas coinciden en los videos, cuando estoy en Youtube elijo el video que quiera ver en base a lo que me gusta y lo que me llama la atención, en cambio en TikTok es como si buscaras todo el tiempo ese video que no te llegará, el punto de esta aplicación es solo deslizar el dedo y esperar a que el contenido que te aparezca sea de tu agrado para poder quedarte o seguir deslizando. En Youtube los videos duran varios minutos y horas, en cambio en TikTok el promedio de duración de un video es entre 15 y 60 segundos, además que están las funciones como aumentar la velocidad del video.

Ambas aplicaciones están hechas para engancharte y atraerte pero me parece más preocupante cosas como Youtube Shorts o TikTok y los reels de Instagram porque nunca sabes qué es lo que buscas, nunca sabes para qué entraste ni qué esperas encontrar, podría ser cualquier cosa y lo peor es que luego las aplicaciones te preguntan si lo que ves te agrada, cuando realmente eso no importa porque ya te están limitando el contenido que ves. Me molestan mucho las redes, creo que es algo que se puede notar en lo que he escrito otras veces, pero es que limitan mucho nuestra experiencia como consumidores de contenido, por ejemplo, ir a cine es una experiencia muy agradable porque no sabes qué te puedes encontrar o si la película que elegiste ver te gustará (no soy cinéfila), en cambio cuando entras a una aplicación de streaming se pierde esa incertidumbre maravillosa porque tienes un montón de contenido por ver. Eso me hace pensar en los CDs, extraño poder ver las películas las veces que quisiera y sentir que eran mías, que pagaba una vez por ellas y las tendría disponibles cuando quisiera, ahora tengo que pagar cada mes para ver o escuchar lo que me gusta, soy muy poco dueña de lo que tengo y lo que veo. Me resulta frustrante. 

jueves, 12 de febrero de 2026

Crecer y volverse maternal

 ¿En qué momento una se levanta un día y asume su papel de mujer en el mundo? Me parece curioso ya no poder recordar con exactitud cómo era mi cuerpo de niña, ahora para mí cada día está medido según mis hormonas y qué tan cerca estoy del periodo, si me siento muy triste es que seguramente me va a llegar; si me siento feliz es que estoy ovulando, reviso el calendario y efectivamente es ese día del ciclo en el que se esperaría que este sea el estado de ánimo y la energía. Eso me parece muy agotador, toda mi vida estaré expuesta a los cambios de mi ciclo (súmale a eso las cosas que suceden alrededor cada día y posibles traumas de infancia).

Curiosamente en mi fase lútea me siento muy cómoda para escribir, me vuelvo reflexiva y todo lo que veo o lo que escucho es un motivo para reflexionar o dibujar, y también lloro un montón, incluso más que cuando tengo el periodo, me siento sensible física y emocionalmente y me dan ganas de encerrarme en mi mundo para siempre. Así ha sido esta semana, con la diferencia de que he perdido un poco el tiempo (4 horas diarias aproximadamente) jugando videojuegos, me gusta mucho jugar aunque no sea muy buena, pero mis tardes se han convertido únicamente en eso y ya me duelen la espalda y los ojos, a veces se me olvida mirar por el balcón y darme cuenta de que el sol hoy está como más me gusta y que ningún día se va a repetir jamás. Creo que por eso mismo estoy escribiendo, me levanté de la cama hace rato después de estar todo el día jugando solo porque me picaban los dedos y necesitaba calmarme de esta forma, no tenía muy claro de qué hablar pero quería escribir algo. Cuando me canso de jugar (generalmente me pasa esto a las 7 de la noche) me pongo a leer, esta semana me llegó una tablet que había comprado hace días y la he aprovechado para desaprovecharme y también para la lectura antes de dormir, justo ahora me estoy leyendo La mujer incierta de Piedad Bonnett, un libro que me mencionó mi amiga más querida. Apenas lo empecé a leer me sentí profundamente identificada incluso en cosas que no he vivido, en cierta parte del libro (no lo he terminado) la autora habla sobre la maternidad, claramente no he sido madre pero he estado al cuidado de bebés y eso despertó por siempre mi sentido maternal, para mí cuidar un bebé no es algo doloroso, más aún si al bebé ya se le tiene un cariño, recuerdo que los días en los que cuidé a mi primo me quedaba horas viéndolo dormir, viendo como se movía torpemente para estirarse o acomodarse según le fuese más cómodo, y apenas se despertaba ya estaba yo poniéndolo entre mis manos por si necesitaba algo, si lloraba lo consolaba con un amor que nunca antes había sentido y me creía lista para cuidar a todos los bebés del mundo. Mi papá a veces llegaba y lo cargaba con entusiasmo, aunque mi primo no es familia de sangre para él, a mi papá se le notaba el amor también, me imaginaba yo siendo la que era cargada y a él mimándome, como en algún momento del inicio de mi vida fue. También veía a mi mamá cuidarlo, ella fue la que me enseñó cómo debía tratarlo, qué era lo que tenía que hacer cuando lloraba, como bañarlo y cambiarle la ropa y los pañales y arrullarlo cuando quisiera dormir, en los momentos donde ya mis manos de primípara en la crianza no alcanzaban, mi mamá me ayudaba para lo que necesitaba, no siempre lograba entender lo que mi primo quería, pero ella, en cambio, podía dominar perfectamente cualquier molestia o necesidad del bebé, entonces otra vez me dedicaba por completo a observar hasta que él se calmaba y nuevamente mi mamá me lo entregaba ya domado. La madre de mi primo llegaba luego por él, recuerdo cuando llegaba de estudiar, aún con el uniforme, sacándose el pecho para darle de comer porque ella sentía que la leche le bajaba y eso significaba que el niño tenía hambre, eso no lo comprendo, es una sensación que cuando la escucho me resultaba hasta desagradable pero a la vez mágica: la conexión que tiene un hijo con su madre es la primer cosa que un humano adquiere al llegar al mundo y es lo más corto. A pesar de que con mi mamá he tenido tantos problemas desde inicios de mi adolescencia, lo primero que pienso cuando me siento muy triste es en un abrazo de ella, sin que se dé cuenta de qué es lo que me aqueja porque no quiero que empiece con interrogatorios, voy hasta donde está y la abrazo, no es algo que ocurra muy a menudo (supongo que con el tiempo se olvida gran parte de esa conexión) pero cuando ocurre siempre me siento mejor, me recuerdo a mí misma de niña en medio de mis llantos porque me caí o porque alguien me dijo que era fea. 

Ser maternal es algo que posiblemente me acompañe siempre, cuando a alguien que quiero le sucede algo, lo primero que pienso es darle un abrazo y recostar su cabeza en mi pecho, no sé si es por la forma en la que toda mi vida mi mamá y mi abuela me abrazaron que terminé adquiriéndolo, pero es mi forma más cariñosa de dar un abrazo, no solo por el corazón sino por los pechos, es un acto inconsciente pero siempre lo hago cuando pasa algo malo. La mayoría de los actos de cuidado a los demás, que parecen lo que cualquier persona haría por cariño, siento que lo hago desde la maternidad, y sé que a mí no se me nota pero me siento a veces como cuando cuidaba a mi primo, ese deseo del bien del otro, de estar siempre pendiente de si hay alguna cosa que le aqueje, que le incomode, algún mal que necesite sacarse y no pueda por su propia cuenta.

domingo, 8 de febrero de 2026

La soledad como remedio para las mujeres

Ya he hablado en otras actualizaciones acerca de mi soledad sentimental, mi miedo a no tener una pareja estable con la cual compartir momentos de mi vida, yo creo que ese sentimiento le viene a muchas personas, el pensamiento de que no tienen a nadie en el mundo que pueda hacerles de "complemento", no creo que haya un ser humano que no se haya sentido de esa forma al menos una vez. 

He visto últimamente muchos vídeos sobre el celibato femenino y la soledad, el miedo al abandono es algo muy natural porque estamos hechos para estar en comunidad y mucho más en nuestra sociedad, al menos desde niñas se nos enseña a ser para alguien más: las películas que vimos siempre hablaban sobre el hombre que resolvería nuestros problemas y nos daría la felicidad que no sentimos antes, nuestros juegos siempre son desde la maternidad y los quehaceres de casa, los comportamientos que observamos en nuestro entorno (de nuestras madres, abuelas, amigas, vecinas etc.). Todo desde la niñez nos obliga a tener la necesidad de la otra mitad, de la media naranja, y eso suena muy romántico y fantasioso y es maravilloso estar tan enamorada del amor pero la realidad no es esa. 

Es evidente que ninguna persona nos hará feliz alguna vez (ya saben, plenamente felices todo el tiempo) porque todas las personas nos equivocamos y hay comportamientos que no nos agradan entre otros conflictos de la convivencia. Yo siempre he querido mi media naranja, tengo apenas 17 y siento que me quedo atrás, que todo el mundo avanza y tienen relaciones estables y amorosas y yo no, que me quedaré sola y no sabré convivir con nadie por mis exigencias y mi forma de ser. Le tengo un miedo gigantesco a la soledad y a no llegar a casarme algún día, sé que es un poco absurdo tener eso como una meta cuando el feminismo se ha puesto mucho más en el mundo, a veces siento que puedo con todo y luego no, he probado por pedazos mi independencia como mujer y aún así me siento insatisfecha. 

Aquí es donde me planteo lo que dice el título de esta actualización, pues es una realidad que muchas mujeres por no estar solas optan por relacionarse con hombres que les hacen daño de diversas formas y ellas quedan devastadas (creo que esto se puede notar mucho en casos como las abuelas o mujeres mayores), a mí me daría un montón de miedo llegar a ser así porque los hombres en los que me he fijado casi siempre llegan a ser muy crueles y siendo conscientes de eso tanto ellos como yo, la convivencia sigue siendo la misma por mucho más tiempo del que se debería. ¿Entonces no sería mejor que yo me quedara sola? Soy totalmente consciente de que no necesito de otra persona para sobrevivir, ya no soy una niña, la única persona de la que dependía completamente alguna vez era mi mamá y ya dejé de ser una niña hace bastante tiempo, conozco mis capacidades y sé que puedo hacer grandes cosas, soy yo misma la que se limita con el pensamiento de necesitar de alguien más. La soledad es un gran remedio en realidad, te ahorras un montón de molestias y de dinero y de cansancios. 

Es bueno saber que esto aplica en casos en los que te sientes atraída por personas no muy responsables afectivamente, conozco relaciones muy bonitas y estables y eso es super lindo, en mi caso lo digo porque no quisiera sentir que dependo de otra persona para estar plena (si se sienten así vayan a terapia, de verdad ayuda un montón). 

La soledad es algo muy satanizado para las mujeres, pues se sigue sosteniendo la idea conservadora de que si una mujer no tiene esposo o hijos no ha progresado en su vida por más que esté realizada de otras formas, tener una familia es una forma de realización pero no es la única, y tampoco tu vida debería girar en torno a eso, conseguir una pareja con la que sientas afinidad es difícil de conseguir por todo el tema de las relaciones superficiales (tal vez sea un tema que mencione en una actualización más adelante) y realmente no está mal la soltería, eso no implica que tengamos que renunciar por completo a cualquier persona que nos atraiga ni caer en el celibato eterno, simplemente es saber elegir y si la mejor opción eres tú misma, eso está super bien. Créanme que es complicado, ni siquiera yo misma puedo aplicarlo actualmente, pero es una idea muy buena para plantearnos como mujeres en una sociedad que nos exige vivir para alguien más. 

Hojas en blanco

 Me dan miedo las hojas en blanco, me cuesta muchísimo empezar algo porque nunca sé cómo hacerlo, generalmente cuando escribo para el blog primero hago dos bocetos de lo que quiero comunicar y borro y vuelvo a borrar hasta que logra convencerme un poco más, cuando dibujo detesto la parte de empezar los bocetos porque no tengo idea de cómo dibujar lo que estoy pensando, y lo mismo me sucede cuando tengo trabajos escritos por hacer, no sé dónde comenzar a investigar ni cómo empezar a redactar introducciones. Mi parte favorita son los desarrollos, cuando ya puedes escribir con mucha más agilidad y la idea ya la tienes mucho más clara, cuando estoy escribiendo me gusta mucho el segundo párrafo, cuando dibujo me gusta mucho empezar el lineart (suelo hacerlo antes de colorear). 

Creo que así funciono un poco para todo, me da mucho miedo los comienzos, para mí la parte más difícil de un noviazgo o una amistad es el inicio, porque aunque es interesante conocer cosas nuevas de una persona me resulta mucho más cómoda la cotidianidad de lo que ya se sabe y la confianza que se tiene después de un tiempo, normalmente evito conocer nuevas personas por esa misma razón (esto me pasa menos con amistades, pero igual ocurre), me da un montón de miedo no saber nada de alguien y que la otra persona no sepa nada de mí, es evidente que para poder conocer a alguien o hacer un escrito o un dibujo tiene que haber un inicio donde puedas desarrollar la idea o la amistad, pero yo quisiera que uno pudiese empezar por el desarrollo. 

Hoy estaba pensando en eso mientras me levantaba de la cama, mañana regreso a clases y empezaré el semestre en el que se hacen prácticas empresariales, lo cual detesto, quisiera poder saltarme todo este semestre y comenzar con el otro teniendo ya los conocimientos adquiridos de las prácticas. Me siento bastante mala para esta carrera, ya voy a comenzar cuarto semestre y no siento que haya mejorado mi forma de diseñar, yo soy buena para ilustrar, lo disfruto un montón, pero en mi carrera esto no es algo que se haga a menudo (además de lo que tenemos que hacer no es mi estilo). Yo pienso mucho en lo que haré cuando me dejen trabajos en las prácticas y tenga que empezar desde cero, me angustia un montón, si me cuesta escribir o dibujar, que es en lo que me considero buena ¿Cómo haré el resto de cosas? 

Siento que mi miedo de empezar las cosas me frena un montón, yo comencé a estudiar diseño por no tener algo más qué hacer y lo empecé my esperanzada de mi futuro y de lo que podría aprender, ahora mismo yo quisiera estudiar algo más pero sé que será horrible el inicio para mí. El hecho de tener que irme a una ciudad que no conozco a vivir sola, a moverme por las calles sola, a conocer personas nuevas y comenzar una carrera que tampoco estoy segura de que me guste me resulta angustiante. Quisiera poder hacer todo por mi propia cuenta, he sido muy empírica toda mi vida, las cosas que he aprendido respecto a mis talentos lo he hecho sin ir a academias o escuelas, pero sé que podría ser mucho más fácil si me dedicase a estudiar más a fondo. 

Pero bueno, los finales también dan miedo. 

sábado, 7 de febrero de 2026

2022

 Hay una frase que me gusta mucho de una canción de Fother Muckers que empieza con «el mundo no está como para andar sobreviviéndolo solo». Esa canción me gusta un montón, es del 2009 pero, personalmente, queda perfecta en cualquier momento, yo la conocí en el 2021 y viví el siguiente año escuchándola, para mí era como el fin del mundo, era todavía la pandemia y yo estaba en los inicios de mi adolescencia adoleciendo un montón. La canción me llegó en el momento exacto y esta se sentía también como el fin del mundo, fácilmente sería lo que pondría si hubiera un apocalipsis y tuviera la certeza de que moriré en menos de un día. 

La frase con la que inicia la canción me hace pensar en lo horrible que ha sido el mundo siempre, justo con las cosas que han ocurrido en lo que va del año me pregunto si realmente es posible encontrar la paz propia o si tal vez el mundo alguna vez pueda ser mejor, me parece totalmente cierto que el mundo no está en condiciones de vivir en soledad, de sobrevivir en soledad más bien, y es que todo es tan terrible y tan cruel que la soledad solo serviría más para pensar en lo malo que hay alrededor, es como un capítulo de Black Mirror muy largo. Me detengo mucho a pensar en el año y la canción 2022, ya han pasado 4 años desde entonces y todo para mí ya es otra cosa, en el 2022 yo era muy triste y muy ilusionada, escuchando tanto esa canción y pensando en futuros que no me llegaron y no me van a llegar... 

2022 termina con la frase «no hay deuda que no se pague ni plazo que no llegue» y me parece que no puede comenzar y terminar de una mejor forma. Me es especial pensar en mi vida con esa canción, es otra de esas que coloco cuando estoy triste o sola (además de que es de las canciones románticas más verdaderas que he escuchado y también es un resumen de ese año). En ese año tenía 13 y me causa ternura pensarme en ese momento, saber que no volveré a tener esa edad ni escuchar esa canción en el momento que le correspondía. 

No sé muy bien a qué iba con esto, no conozco a muchas personas que sepan de esa canción y me hace sentir especial, es de esas cosas que son muy mías y que no le suelo mostrar a casi nadie.


Noviembre del 2022

 

lunes, 2 de febrero de 2026

Solo a un poeta (un poema)

Tiene la mirada cargada de sueños,

oscuridad bajo ellos.

fantasías,

deseos.

 

Le conozco las tristezas

cada una de ellas

pero ni una lágrima.

 

Sus palabras duelen, 

pero sus abrazos llenan

aunque fríos,

resultan suaves.

Con el corazón en la mano 

Y prosa en la boca

verso, canción, poema

lo que sea.

 

Su piel se convierte en amor

y me ama sin amar

me quiere sin querer

me toca sin palpar.

 

Cuando me mira

creo pensar lo mismo que él

piensa, pero no se escucha

nada sale de allí.

 

Si yo muriera hoy, 

iría hasta él 

y le pediría que me aprecie

un poco más 

una vez más.

Le daría mis cuadernos,

mis hojas

quiero que vea mi alma,

que entienda

que mucha tinta la desperdicié

un poco escribiéndole a él 

 

Quiero que sus labios de amor

amen

y quiero morir de amor

quiero ser una flor 

pegada en su cuarto.

 

Y ser un recuerdo feliz

donde busque un consuelo

no generar dolor. 

miércoles, 28 de enero de 2026

Apuntes de cuaderno pt.2

28 de enero del 2026 a las 2:15 p.m 

Hay gotitas de amor en el aire. O de desamor, es lo mismo. Me caen en la cara y se me empañan las gafas ¿Dónde será que vamos a coincidir, amor? ¿Será acaso en algún autobús de alguna ciudad de algún país? Hay millones de vidas, pero yo te quiero para mí, te quiero encontrar dormido y despertarte con las mismas gotitas que me golpean hoy. 

Es algo como un rocío, como los besos o como el sudor después del amor. Como los poemas que no envío ni enviaré y como lo que callas; como tu ausencia y mi ausencia y las risas. ¿Dónde será que vamos a coincidir, vida? ¿Será acaso después de la muerte? Hay un pequeño chorrito que me golpea el brazo y me despierta como enojada todas las mañanas. Deberíamos aprender a no coincidir en tardes como esta, mientras tú vives tu muerte yo te tiro la torre. La torre, esa torre tuya y nuestra y de otros, el arcano 16 en el que vives de forma perpetua. 

Me parece a mí que las gotitas de amor son en realidad de otra cosa, pero no sabría bien qué, no sabría decirte qué me pasa ni por qué justo hoy las cosas son así. Nos amaremos tanto que el amor va a estar celoso de nosotros. ¿Será que vamos a coincidir en algún momento? Me siento cansada de sentarme cada tarde a la espera de un eclipse de sol, de ese instante en el que todo es una sola cosa y es hermoso. 

Parece que en esta vida no hay de esos eclipses, solo hay gotitas. 

 


martes, 27 de enero de 2026

Confesiones de (des)amor pt.1


Hace mucho tiempo que no estoy en una relación seria y estable, ya he olvidado cómo se siente estar acompañada de alguien y salir seguido con una persona, dar regalos y ese tipo de cosas. Pronto es 14 de febrero y eso me desanima, en mi país no es tan común celebrar San Valentín (lo hacemos en otro mes y con otro nombre) pero igual es una fecha que me incomoda bastante, veo en internet a un montón de personas que lo celebran y presumen a sus parejas y me siento muy sola. 

No soy una persona demasiado envidiosa pero es inevitable para mí estar triste al ver a todos a mi alrededor tan enamorados, yo no entiendo cómo hacen para que sus relaciones sean duraderas ¿Seré yo el problema? Hace bastante tiempo me siento enamorada de alguien pero esa persona no quiere tener nada serio conmigo, yo creo conformarme con la amistad a veces,  creo que puedo con eso, y luego me siento muy sola y desearía que me quisiera de la misma forma en que yo lo quiero. Es triste porque ambos nos gustamos (al menos en palabras de él) pero también me ha hecho mucho daño, y sigo pensando que tal vez en un futuro pueda cambiar, que tal vez ya no quiera lastimarme más sino que quiera formalizar algo conmigo, pero no sé, no sucede nada, es como si todo siempre se quedara estancado, me resulta triste. 

Me enamoré de él hace más de un año y desde entonces no he podido fijarme en otra persona, y de verdad que lo he intentado, no me gusta mucho conocer gente ni salir con hombres pero muy de vez en cuando lo hice porque quería darme la oportunidad de saber y reconocer que él no era el único que existe, pero no logro conectar con nadie de la misma forma, no consigo olvidarlo o dejar de verlo de la forma en que lo veo. Es chistoso, a él no le gusta leer y yo he escrito un montón de cartas y poemas y ahora esta actualización que no leerá porque no le gusta leer, él tiene el link del blog y no ha entrado ni una sola vez a verlo, yo sé que si leyera esto sabría perfectamente que me dirijo hacia él pero es que no lo hará. 

El amor romántico lo vivo un poco desde el dolor y el sufrimiento, no ha habido una sola vez en la que yo me enamore y no sienta que el mundo se me cae encima, estoy enseñada a amar de esa forma y no me gusta, sé que no me hace bien, pero a la vez me quedo en medio de eso. Muchas de mis amigas tienen relaciones estables y me dicen que no debería seguir en la situación en la que estoy, que no debería humillarme por nadie, que no debería aguantar lo que aguanto y tal vez sea verdad, pero no sé, qué voy a saber yo, para mí ese hombre lo es todo y tengo miedo de pensar de esa manera por mucho tiempo y no lograr estar con nadie porque tal vez en algún momento se decida a estar conmigo. 

He sido aconsejada muchas veces, incluso fui a terapia un poco por eso (no solo por eso, aunque era una razón) pero no he logrado avanzar nada, no he logrado sentir que merezco más o que debo olvidarme de él, siento que es algo que ya he aceptado, saber que no estará conmigo y que estaré viendo triste a las parejas felices que caminan por la calle y se van tomados de la mano... Me pregunto por cuánto tiempo me mantendré a la espera hasta que él quiera que nos alejemos del todo. 

He hecho ilustraciones también inspirada en él, he tratado de expresarme de muchas formas pero para mí ninguna es suficiente, yo quisiera poder gritarle al mundo lo mucho que lo quiero, quisiera poder decirle a los demás que así son las cosas, que nos queremos, que queremos estar juntos, que somos felices, que salimos y nos besamos y somos él y yo. Pero nada de eso sucede, todo se queda siempre en mi mente y en mis fantasías. Y varias veces nos hemos alejado, me he enojado con él y he sentido que no quiero hablarle nunca más... Pero aquí estamos otra vez y otra y otra. 





lunes, 26 de enero de 2026

Apuntes de cuaderno pt. 1

 La parcera – La muchacha

26 de enero del 2026 lunes 9:53 a.m 

Hoy es uno de esos días en los que quiero escribir pero no sé exactamente sobre qué. A este cuaderno le quedan unas pocas hojas, un par de paginas y se acaba, tendré que empezar otro y este quedará junto con los demás, pero en este he escrito mucho más lo que siento. Es como año nuevo, la misma sensación. 

En unos años leeré esto como leo lo demás y me daré cuenta de lo inmadura que soy ahora. Santos que yo te pinté – Los Planetas. Este año me llegan cartas de mi yo del pasado a mi yo del futuro, no soy lo que fui y tampoco soy lo que seré. Ahora mismo soy un proceso, soy como el envío de las cartas, en unas semanas empezaré clases y es tan extraño eso, ni siquiera me he matriculado y no estoy inscrita para las pruebas, otra vez tendré que madrugar y ver a mis compañeros y a él...

Siempre verlo a él. 

En fin, no lo hablaré en este momento. 

Ahora mismo termina Santos que yo te pinté y se me fue toda la inspiración y siento que Dios no me escucha porque yo no puedo escucharlo, hay una interferencia en mi corazón, el día está nublado. La luz mala. Los días son lentos aquí, no me inspiro con nada, no quiero estar en el celular. 

Todo momento es pasajero así como todo lo pasajero está hecho por momentos. ¿Qué cosas son las que no dejan de ser pasajeras? ¿Las superpotencias? ¿La corrupción? ¿El amor como concepto general y no individual? Yo no tengo idea de lo que vi. 

Quiero dinero para comprar la tablet pero ¿Y si no le llego a dar el provecho que debería? ¿Qué pasaría con eso? Me imagino todas las tardes con Nata dibujando pero el Procreate también cuesta, quisiera algo nuevo, algo no usado y totalmente mío. Pero es que nada es mío, ni mis libros, ni mis palabras ni mi cuaderno, lo más mío que tengo es mi propia persona, ya casi no hago poemas. Last kiss, now she's gone, oh where oh where can my baby be? En fin. 2026, quién sabe lo que tenga por enseñarme este año. 

En el 2024 aprendí que nadie está para uno tan incondicionalmente como uno cree, también aprendí que soy mucho más que los límites que me pongo. Ya bajé la guardia hace algún tiempo, no me dejen solo por ahí, ya le rendí cuentas al destino, don't follow me. En el 2025 pónganme anestesia sin apuro que me está costando sonreír aprendí que no todo lo malo es para siempre, que no me quedaré en soledad eterna, pero un poco sí. Llevo una tristeza encima que no puedo revocar

No sé que debí aprender los otros años, no los tengo muy presentes, en el colegio nunca me fue del todo bien ¿Qué son un par de notas buenas? Igual no me fue del todo bien. Soy la sombra de una luz que no se puede apagar. 

No me siento honesta pero sé que eso está bien, he sido honesta desde que comencé a escribir. Amor de primavera, siempre amor de primavera, no puedo escuchar esa canción. Ya no quiero verte más ni encontrarte en mi camino. Es mentira. No me importa lo pasado ni el presente de tu vida. Es mentira. 

¡Qué desorden! No me quedan muchas paginas y tengo calor y quiero un calor que no me va a brindar el que tiene frío. 

Mi alma está perdida. 



  • La parcera – La muchacha
  • Santos que yo te pinté – Los Planetas
  • La luz mala – Riki Musso 
  • Last kiss – Pearl Jam 
  • El asunto – Tan Biónica
  • El alma en el camino – Tan Biónica
  • Amor de primavera – Conjunto Chaney 
  • Quererte ya no puedo – Lucho Bowen 


viernes, 23 de enero de 2026

Il dolce far niente

Ayer estaba hablando con una amiga sobre miedos que tenía yo de crecer y volverme vieja, y ella dijo una frase que me pareció muy fuerte y que puede resumir muy bien lo que quiero hablar en esta actualización: Yo creo que uno de viejo se arrepiente de tener TikTok

Empecé a usar TikTok a mis 14 años y desde entonces lo uso todos los días, durante estos años no fui muy consciente del tiempo que pasaba en redes sino hasta hace poco, mi celular promediaba 7 horas al día viendo TikTok e Instagram ¡Siete horas! Es un montón de tiempo y más aún si es todos los días, me di cuenta de todo el tiempo que desperdiciaba y desperdicio viendo contenido que no me beneficia en nada y es simple entretenimiento vacío.

Hay muchas cosas que yo quisiera hacer todos los días, salir a caminar, dibujar e ilustrar, escribir cuentos, escribir poemas, tejer, hacer ejercicio, leer, enriquecer mi vida espiritual; tantas cosas provechosas para mi cuerpo y mi mente, y aunque ahora que trabajo no tengo tanto tiempo como antes, el que me queda lo uso para cosas que no me benefician como ver el celular hasta que voy a dormir. ¿Cuando esté en mi vejez qué recuerdos tendré de mi adolescencia? ¿Todo lo que vi en internet? Todos los videos que olvido cuando paso a otro y así sucesivamente...

He intentado dejar el celular en varias ocasiones y la última vez que lo intenté me estaba yendo bastante bien, el promedio de tiempo pasado en el celular había rebajado hasta 3 o 4 horas y entonces entré a trabajar. Aquí intento distraerme de muchas formas, trato de aprovechar el tiempo para hacer algo más pero es muy complicado estar en un solo lugar todo el día y más cuando son las 2 de la tarde, estamos a 30 grados y no puedo quedarme dormida. Si al momento de escribir esto son casi las 12 y ya no sé qué voy a hacer el resto del día, me parece muy molesto que la forma de entretenimiento más rápida sea a través de redes sociales. Extraño el internet antes de TikTok, cuando entrabas algunas horas a ver videos largos o revisar un poco las redes pero nada del otro mundo, no había nada que te pudiese distraer tanto como ahora. Quisiera a veces vender mi celular y comprarme uno solo para llamadas, pero sé que los celulares son herramientas necesarias lo quiera o no, por lo que no tengo de otra que seguir usándolo.

¿Han pensado en el miedo que le tenemos al aburrimiento? Yo cuando estoy en mi casa aburrida recurro automáticamente al scrolleo en Instagram o TikTok y digo que solo veré el celular por unos minutos cuando en realidad me la paso horas y horas. Nuestro tiempo es limitado y el poco que tenemos lo desaprovechamos, ¿Ustedes qué hacen para combatir el aburrimiento sin recurrir a sus celulares? A veces yo quisiera simplemente quedarme acostada y aceptar que estoy aburrida y entonces pensar en un montón de cosas hasta que se me ocurran otras y pueda mejorar mi creatividad y mi capacidad de estar sin hacer nada, porque eso también es importante, nos enseñan a hacer cosas todo el tiempo cuando a veces es necesario detenernos a simplemente no hacer nada, a existir y a pensar y a bostezar un montón. 

Me pasa mucho que cuando estoy aburrida (ya sea comiendo, bañándome o estando simplemente acostada) me llegan ideas muy interesantes para ilustrar o para escribir (incluso ideas para las actualizaciones de este blog) y son ideas que considero bastante buenas, yo las voy desarrollando mientras no tengo nada por hacer hasta que dejan de ser ideas y se vuelven trabajo. Cuando sucede eso me siento muy satisfecha conmigo misma porque me parece que aprovecho bastante bien los momentos de ocio. 

Y aburrirse va mucho más allá de dormir y ya, es simplemente existir despierto en medio de no hacer nada, creo que es una forma muy saludable de descansar a pesar de que no lo haga muy seguido, así como es importante alejarse de las redes de vez en cuando y vivir tu propia vida sin el desespero de entrar a Instagram o TikTok a ver quién sabe qué cosa (el contenido que ves en redes no lo eliges tú, tema que también es interesante hablar). 

El aburrimiento es una emoción y así como todos hablamos sobre validar nuestro sentir creo que también es importante hacerlo con esa en específico, ya que es la que menos tenemos en cuenta y la que más evitamos sentir. El uso excesivo de las redes sociales provoca que nos aburramos de los estímulos y buscamos los estímulos de internet para no sentirnos aburridos, es un círculo vicioso muy dañino para nuestro cerebro. Créanme que permitirse no hacer nada (ni siquiera tocar el celular) genera grandes beneficios en el día a día y ayuda un montón a la salud mental. 




Referencias:

https://www.bbc.com/mundo/noticias-63972729

miércoles, 21 de enero de 2026

El privilegio de ser rara y linda a la vez

 Últimamente pienso mucho en lo que es para los hombres el estereotipo de mujer rara y linda. "Rara" entre muchas comillas porque ser rara no es jugar Minecraft o saber cosas de series y películas. 

Toda la secundaria fui catalogada como la rara, tanto por mis compañeros como por mí. Recuerdo que el bachiller lo viví de una forma muy triste, no hablaba con muchas personas (solo con dos amigas que me conocían desde inicio de la secundaria) y mis compañeros siempre hacían comentarios un poco malintencionados acerca de mi forma de ser y mis gustos. Yo salí del colegio sin esos recuerdos de salidas o charlas tontas, nunca me sentí cómoda con los demás, así como los demás no se sentían cómodos conmigo, y en cuanto a los niños ni siquiera se fijaban en mí, mis gustos, mis chistes y el contenido que yo veía no era de su interés, en cambio con mis compañeras y mis amigas la cosa era diferente. 

Y cuando salí del colegio no dejé de ser yo, seguí con mis gustos, con mi forma de ser y con lo que me caracterizaba, aunque si me acomplejaba un montón muchas cosas con el tiempo me gustó mucho eso que era yo, no era la más linda y los niños no se fijaban en mí pero entendí que eso estaba bien, que había mucho más en mí que ser el punto de atracción de personas que no tenían nada para ofrecerme. 

Poco antes de entrar a la universidad empezó a ser diferente todo, yo me arreglaba mucho más que antes y dejé de verme como una niña en plena pubertad, además en mi carrera habían muchas otras personas con gustos similares a los míos, algo que me parece muy genial de diseño gráfico y las carreras de artes es que puedes ser lo que las personas catalogan como "raro" y no pasa nada porque los demás son como tú. En fin, digamos que cuando entré a la universidad empecé a verme mucho más atractiva, aprendí a combinar mejor la ropa, a organizar mejor mi cabello (método curly y formas de peinado para cabello ondulado/crespo), por lo que las personas empezaron a fijarse un poco más en mí, eso al principio me pareció divertido porque es como tener algo que uno quería hace mucho justo en el momento en el que ya no lo necesita, pero me hizo pensar en cómo lo atractivo que es uno, mueve todo. Si eres rara te critican y se burlan de ti hasta que aprendes a maquillarte, ahora eso es genial, todos los chicos quisieran a alguien como tú, eres hermosa y como un extra, graciosa; eres muy linda y también tienes buenos gustos. 

Hace más o menos un año uno de mis compañeros del colegio (con los que me gradué) me escribió y me dijo que quería salir conmigo, y esto no hubiera sido raro con otra persona, pero justo él me catalogaba como la rara del salón, como la "diferente", como la "no tan linda como las otras". Se me hizo muy extraño, un poco de mal gusto y decidí rechazarlo, sé que no soy la única a la que le pasa eso ¿Y no les resulta molesto? Que se burlen de ti durante años por cómo eres, para que justo en el momento en que consideran que te ves un poco mejor te hablen y te digan que de hecho eres muy genial. Es como si el físico de las personas fuera todo, la personalidad y los gustos son un pequeño detalle que no se tiene en cuenta a la hora de fijarse en alguien. 

He visto que en internet algunas personas han hablado del tema pero no se llega a profundizar demasiado, a muchos hombres les gusta el estereotipo de mujer "rara" específicamente cuando la mujer cumple con ciertos rasgos físicos, lo que rebaja por completo su ser y –como siempre– la encierra en su físico y su belleza estandarizada (tema hablado en una actualización anterior). Lo más gracioso es que cuando se dan cuenta de que ser rara no es jugar videojuegos sino que abarca mucho más, dejas de ser atractiva para ellos. 

Y es cierto que no todos los hombres son así, pero siempre un hombre. 




martes, 20 de enero de 2026

Lo que no es (y nunca fue)

 Hoy vi a mi ex mejor amiga pasar dos veces por donde trabajo, la primera vez fue en la tarde, mientras estaba con mi mamá y mi hermana, y la segunda vez fue por la noche cuando estaba sola. Ella no había pasado antes por ahí, yo ya había pensado en eso, en cómo sería mi reacción si la viera y no pensé que me lo tomaría tan mal como fue en realidad. 

Yo fui quien terminó nuestra amistad hace más de un año pero me sigue doliendo igual de fuerte, por un tiempo la odié, después la perdoné, la volví a odiar y ahora no comprendo el sentimiento, es casi como ver a un ex novio cuando recién se termina la relación, pero ya ha pasado tanto tiempo y me sigue afectando tanto verla. Sé que lo mejor que pude hacer por mí fue alejarme, recuerdo que durante el tiempo en el que fuimos más cercanas me recalcaba un montón que yo era menos atractiva que ella y que nadie se fijaba en mí por lo mismo, se reía de diferentes aspectos de mi cuerpo y cuando yo le parecía linda a alguien hacía lo posible para que la persona se fijara en ella y siempre le resultaba. 

Es extraño, nos recuerdo caminando por el pueblo, saliendo a fumar, estando acostadas en mi cama o en su cama y las veces que lloramos junto a la otra; nos recuerdo desde el colegio, conociendo tantas etapas nuestras y caminando por los pasillos mientras hablábamos de trabajos que hacíamos juntas y niños que le gustaban. Todo eso simplemente dejó de existir y ya, nunca más va a ser porque es posible que las dos nos tengamos el mismo rencor. Extrañar una amistad es algo rarísimo, diría yo que es peor que extrañar una pareja, sé perfectamente que nuestra amistad nunca volvería a funcionar y tampoco me gustaría que lo hiciera, pero aún así me es imposible sacármela del todo de mi cabeza, fue la primera amistad a la que le dije que la amaba y realmente yo lo sentía, yo pensaba que nuestro amor era mutuo, que ambas nos queríamos por igual y nos deseábamos el bien de la otra. 

¿Cuánto tiempo durará este dolor? Cuando pienso que ya todo va mejor vuelvo a verla y solo quisiera morir de tristeza. Desde que nuestra amistad terminó no puedo dejar de compararme con ella, somos tan diferentes físicamente y siempre fue considerada como la atractiva de las dos, sé que es completamente consciente de eso y por lo mismo esa fue su forma de actuar... No creo que alguien más pueda hacerme sentir tan insegura conmigo como ella. 

Y hablar sobre el porqué terminó nuestra amistad es complicado, fueron problemas que se acumularon hasta que estallaron, yo intenté hablarlo pero no me sentí escuchada y sé que su versión de lo que pasó es totalmente diferente, hace unos meses un ex de ella me escribió diciendo que hablaba mal de mí con todas las personas con las que tenía contacto. Siento que habla desde la rabia y yo lo hago desde el dolor, me siento traicionada y siempre me sentiré así, siempre tan insegura y tan triste cuando la vea. 

He escrito un montón de cartas y de poemas para ella y me duele mucho no tener a quien mostrárselos, no siento que haya alguien a mi alrededor que pueda entender del todo mi situación y me frustra mucho. Sé que siempre tendré la duda de por qué decidió actuar como actuó si sabía que me lastimaría, si se suponía que nos amabámos la una a la otra, si nos conocíamos tanto desde hace tantos años.

Comer y trabajar

 Estoy en el trabajo mientras escribo esto, hace un rato abrí el local y hoy más que otros días me frustra mucho este lugar. El pueblo en el que vivo está cumpliendo años y es una fecha muy importante, desde que empezaron con los preparativos para este día (hace uno o dos años) yo ya estaba muy emocionada y dispuesta a asistir a todos los eventos que se hicieran, y justo conseguí trabajo y ya no puedo hacer nada de lo que quería. Casi siempre estando aquí me siento como Heaven Knows I'm Miserable Now, y de verdad quisiera ser más agradecida con lo que tengo pero me frustra un montón perderme de la mejor fecha del año. Aquí en enero se hacen diferentes eventos y es temporada de turistas, me encanta el inicio del año porque todo es muy alegre y hace mucho calor (el calor es algo que casi siempre me agrada), además hay muchos conciertos locales, actividades y demás. 

Desde niña le tengo mucho cariño a esta fecha, recuerdo que debía tener tres o cuatro años cuando iba caminando por el pueblo con mi papá de la mano viendo artesanías. Esto ya lo he mencionado antes en otras actualizaciones, pero de verdad es increíble todo lo que omites en tu vida por trabajar, y esto que hago ni siquiera es algo obligatorio, mis papás no me forzaron para entrar a trabajar ni me estaba haciendo falta demasiado dinero, simplemente quise entrar por gusto. Las primeras dos semanas me sentí muy contenta a pesar de lo agotador que es, pero ahora pienso en los ríos, en las noches bailando en el parque en un concierto de salsa, pienso en las artesanías y las ferias y me da un montón de tristeza, pues incluso si solo salgo en la noche no me puedo quedar hasta muy tarde porque no tengo un solo día de descanso. Ojalá pudiese quedarme joven para siempre, considero que en este momento de mi vida soy muy afortunada porque no me hace falta casi nada para sentirme feliz y estudio sin la preocupación de tener que trabajar también, pero sé que no es algo que me durará para siempre, sé que algún día tendré que hacer mucho más esfuerzo del que hago ahora (como he mencionado anteriormente mi trabajo no tiene ningún reto físico) y solo de pensar en eso me pongo muy triste. Algún día me quedaré sin mis tardes tranquilas y mis paseos repentinos porque tendré que estar trabajando. 

Un pensamiento muy recurrente que tengo estos últimos meses es irme a vivir muy lejos, en una montaña en medio de un bosque y plantar mi propia comida. ¿Ustedes han pensado en eso alguna vez? Que la comida que comemos es muy poco natural, incluso el café te lo venden como instantáneo y todo está hecho para ahorrar tiempo. Las frituras, la comida instantánea, todo lo que está procesado me resulta enfermo, en medio de un bosque no te quedaría de otra que plantar tus propios vegetales y buscar alimento fresco.

Este tema también me hace pensar en la comida rápida, es como si todo fuese por el capitalismo. Donde yo vivo no hay ninguna de estas cadenas de comida rápida (como McDonald's, KFC, etc.), todo es muy local, en mi caso, normalmente mi mamá hace el almuerzo o vamos a comer a un restaurante, pero en las ciudades es evidente que todo cambia, mi hermana hace un tiempo está estudiando en otro lugar y no tiene tiempo para poder comer algo decente, por lo que no le queda de otra que comprar comida rápida. Es algo tan normalizado, comemos super mal solo para poder seguir con nuestras tareas diarias como el trabajo o el estudio, nuestro tiempo es increíblemente limitado incluso para necesidades básicas como esa, me parece muy triste y muy preocupante. ¿Será que un día podremos ser dueños de nuestro tiempo y nuestra comida? Sería bueno que nos vendieran algo que nutriese realmente, recuerdo que en toda la secundaria mi comida diaria eran aborrajados, papitas y dulces porque no tenía tiempo de comer algo en la casa y no vendían otro tipo de comida, lo cual terminó afectando mi salud actualmente (tengo una deficiencia de hierro gigantesca y me mareo con facilidad, además de las bajas defensas), ese tipo de comida se sigue vendiendo todos los días en los colegios y casi nadie habla del tema, lo mal alimentados que estamos y cómo crecemos así. La comida realmente buena es muy cara y no todas las personas pueden darse el lujo de alimentarse adecuadamente, es muy triste. 

Yo creo que para la vida adulta funciona algo parecido, solo que ya no es con dulces o papitas sino con hamburguesas, pizzas o sándwiches. El punto es que todos comemos mal por falta de tiempo y dinero, que dejamos un montón de cosas de lado (inclusive nuestra propia salud) para ganar dinero. ¡Qué fuerte! 




domingo, 18 de enero de 2026

Tener nariz grande y otras rebeldías

 Desde hace unos años mi nariz ha sido tema de inseguridad, no es demasiado grande y tampoco es fea, pero no entra en lo que cabe como "una nariz perfecta" según los estándares. Ha sido bastante recurrente que en internet encuentres filtros donde tu rostro es mas delgado, tu nariz es mas pequeña, tus labios mas gruesos y no se ven "imperfecciones" faciales, entonces los usas, te sientes muy linda y cuando te lo quitas te da una especie de vergüenza e incomodidad porque ahí estás tú realmente: con tu rostro redondo, tu nariz ancha, tus labios delgados y tu piel con acné.

No me considero alguien con rasgos físicos destacables y eso se convirtió en una inseguridad mientras pasaban los años. Yo soy morena, mi cabello es ondulado, no tengo labios gruesos, mi rostro es asimétrico (como el de la mayoría de las personas) y mi cara está manchada por el acné, además de la nariz, que no es delgada. Siempre fui la "fea" de mis grupos de amigas, muchas veces en el colegio se me llegó a recalcar cosas como mi color de piel, mi cabello y mi delgadez de una forma negativa, lo que me convenció de que yo no era atractiva, y claro, era menor que el resto y eso se notaba en mi físico (algo que hablé anteriormente por si lo quieren leer), pero sentía la necesidad de crecer y verme mayor porque tal vez sería mas linda. Ya no tengo 15 y he cambiado desde entonces, mi cuerpo es mucho más cercano al de una mujer que al de una niña y eso es algo muy íntimo, pero dentro de esa belleza también se generan otras inseguridades absurdas como los hip dips, el abdomen plano, las estrías y otras cosas que tienen nombres raros. Cuando empecé a ver en internet contenido de mujeres que se hacen cirugías estéticas y de repente se sienten bellísimas yo debía tener tal vez 13 años, y ahora es mucho más común que las niñas vean eso y desde pequeñas tengan una percepción negativa de sus cuerpos (aquí un comentario que justo encontré hoy mientras escribía esto):


Una encuentra cientos de videos con títulos como tips para tener un rostro simétrico, ejercicio para el abdomen plano, rutina para quitar los hip dips, yoga facial para tener un rostro delgado en una semana como si esas características corporales no fuesen algo natural del ser humano (y de las mujeres, más que nada). Se nos enseña a seguir modas impuestas por una sociedad que nos pide cada vez más: estar siempre arregladas, tener el pelo de cierta forma, tener un color de piel claro, no tener ni un solo vello en el cuerpo y ser muy delgadas (incluso si eso implica dejar de comer y enfermarnos). 

Cada día podemos ver que más mujeres se operan para sentirse mejor consigo mismas y los rasgos faciales que hacen distintivos los rostros de todos empiezan a perderse. Existen muchos videos de chicas que tienen caras muy similares y cumplen con esos rasgos que consideramos "perfectos", a todas nos parecen divinas y puede que queramos vernos así. 

Hay días en los que me veo en el espejo y me siento hermosa, pienso que no hay nada que cambiar, que esos rasgos "imperfectos" de mi cara y mi cuerpo son lo que me hacen ser quien soy; y hay otros días donde ni siquiera puedo verme porque me avergüenzo de mí. No es un proceso fácil aceptar lo que eres, y nos acostumbramos tanto al menosprecio de nuestro físico que incluso nos parecen feos rasgos nuestros que en otra época de la Historia pudieron ser vistos como el estándar (la nariz griega, por ejemplo, a mí me parece lindísima). En internet te venden mucho lo del amor propio y que hay que amarse, pero llega a ser un positivismo tóxico, no se trata de amarse completamente y no tener derecho a sentirse fea o feo a veces, sino de saber que eso eres, que eso es lo que te hace único y esa característica específica en tu rostro y en tu cuerpo es algo natural. 

Esto no es una crítica a las operaciones estéticas, pienso que no es bueno juzgar a nadie por lo que decidan hacer con su cuerpo ni les quita belleza, simplemente se trata de entenderte, que no tienes que operarte y que si lo vas a hacer pienses si es por ti o por el contenido que ves en redes. Yo personalmente, después de mucho reflexionar llegué a la conclusión de que no tener la nariz pequeña y los labios gruesos es lo que me hace ser quien soy físicamente, y eso está bien, no quisiera ser perfecta, solo ser yo misma. 

sábado, 17 de enero de 2026

Los detalles cotidianos como salvación de la tristeza

Estos días me han parecido terribles, desde noviembre ha habido un declive en mi estado de ánimo y se ha convertido como una bola de nieve gigantesca, este tema es algo delicado de hablar porque muchos de nosotros hemos pasado o pasamos por momentos de depresión. En una de mis citas con la psicóloga (fue hace tiempo ya) le mencioné como me sentía y me dijo que debía tener mucho cuidado porque estaba muy cerca de caer en un episodio depresivo, solo dijo eso pero me dejó muy preocupada. Desde ese momento empecé a hacer cosas que me ayudasen a sentirme mejor, salía a caminar en las tardes, me sentaba a escuchar música o a escribir, ilustraba un montón (he aquí una de las ilustraciones que hice como desahogo, si alguien de mi universidad llega a ver esto quiero aclarar que no tengo intenciones de quemar nada, es algo más bien simbólico): 




Hice muchas cosas para distraerme de lo que sentía, pero no podía dejar de estar triste cuando pasaba el rato y ya no hacía nada, las noches eran terribles para mí porque cuando me acostaba a dormir volvía entonces a lo mismo. Dejé de ir con la psicóloga y empecé a irme un poco con la parte espiritual, en mi familia son muy católicos y aunque lo intenté por un tiempo llegué a la conclusión de que no era lo mío, me pasé varios años con un rencor muy grande hacia Dios (eso es algo que podré hablar en otro momento y con más detalle) hasta el año pasado, donde decidí darme una oportunidad en el tema pero ya no desde una perspectiva conservadora como el catolicismo. 

Y bueno, ciertamente eso me ayudó bastante, en mi acercamiento hacia una "divinidad" o hacia "el universo" (como ustedes prefieran llamarle, la verdad no le tengo un nombre) me di cuenta de todos los detalles cotidianos en los que no nos fijamos por estar inmersos en nuestras rutinas y en nuestra vida como colectivo y no como individuo. Hay dos canciones que me gusta mucho poner cuando estoy triste, se llaman "Explorador" y "Viaje de regreso" de Fother Muckers (banda que me fascina). Estas canciones las pongo cuando estoy muy triste y me ayudan un montón a animarme, pienso en todas esas cosas de las que uno se pierde todos los días, detalles simples como ver pájaros en las cuerdas de los postes de luz, mirar a las personas pasar y ver sus expresiones, ver que están tristes como yo y que hay otras personas muy enojadas, gente que se queja del calor y luego del frío cuando llueve. Son pequeñas cosas que normalmente no tendrían importancia y hasta resultarían molestas pero están allí, existen, están frente a ti y eres tan espectador como protagonista. 

Cuando estoy muy triste y salgo a caminar, voy a un parque cerca de mi casa que me gusta mucho, ese parque tiene juegos para niños (pasamanos, deslizadores, columpios) y hay una zona verde muy grande con banquitos de guadua. Durante el día van los niños a jugar y por la noche llegan adolescentes a fumar y a charlar a oscuras, es uno de mis sitios favoritos del pueblo, uno se encuentra con muchas cosas y personas interesantes. Cuando estoy allá trato de fijarme en todo: las ramas de los samanes moviéndose con el viento de la tarde y la brisa de la noche; las hojas cayendo como si bailaran entre ellas, las flores silvestres que crecen en el piso (casi todas son amarillas, un detalle que me pone muy contenta), las hormigas arrieras que agarran esas flores y se las llevan a sus colonias; los perros que se la pasan jugueteando y correteándose entre ellos; las personas que llegan a veces a interrumpir mi momento de observación. Todas esas cosas tan pequeñitas que están presentes todo el tiempo y que casi nunca nos fijamos en ellas. Es extraño saber que tantos detalles pueden ocurrir a la vez en el mundo, que mientras escribo esto en la comodidad de mi trabajo hay otras que están afuera aguantándose el calor del mediodía, que hay otras muy tristes y otras muy felices, que hay gente muriendo y naciendo en este mismo momento. Y también que hay pequeñitas hormiguitas en cualquier parte del mundo llevando cualquier cosa o peleando por territorio y matándose entre ellas. Es sorprendente que me pierda de todas esas cosas porque tengo que trabajar y no puedo salir de aquí hasta la noche, que no podré ver los samanes y las hojas y las flores, pero que, aunque no pueda verlas, también soy espectadora de muchas personas que pasan y que por un pequeño momento se cruzan en mi vida para no volver a verlas. 

La vida tiene muchos infortunios, eso todos lo tenemos muy presente, hemos visto y vivido cosas muy tristes y muchas veces todo se siente pesado, pero creo que esos pequeños detalles cotidianos, si te detienes a observarlos te hacen sentir muy vivo, te hacen querer seguir viendo y seguir siendo espectador y protagonista a la vez. Te recomiendo mucho que salgas de tu casa cuando estés triste, que camines y observes todo a tu alrededor, casi siempre tan desordenado y caótico, pero en medio de eso hay algo muy bello, saber que todos somos parte del mundo en el que vivimos y que estamos en él a la misma vez, compartiendo sufrimientos, dolores y alegrías sin darnos cuenta... Me parece una forma muy poética de salir de la tristeza, o al menos, sobrellevarla. 



viernes, 16 de enero de 2026

Salir del colegio a temprana edad y otros infortunios

 Este año cumpliré 18. Es muy extraño, justo ando pensando eso mientras estoy en el trabajo, cuando tenía 12 ni siquiera me imaginaba teniendo la edad que cumpliré en unos meses, y hace un mes ni siquiera imaginaba que tuviera trabajo. 

Cuando estaba en primer grado de primaria me promovieron a segundo. Entré a segundo grado con seis años y la noticia fue muy buena para mi familia, los profesores me veían como una especie de "prodigio" solo porque sabía sumar con una cifra demás que el resto (años después no llegué siquiera a saber dividir). Nadie me avisó que ese sería el inicio de lo que ahora define toda mi vida. Les explico, cuando llegué a segundo grado empecé en un colegio nuevo, en un pueblo nuevo, y todos los niños de mi grado me llevaban un año, lo cual no fue un gran problema en ese momento, pues me acogieron de una forma muy positiva y mis recuerdos de la primaria son muy bonitos, me cuidaban mucho por mi edad, todos mis compañeros me trataban con cariño (fue tanto así que creí en el Niño Dios y en el Ratón Pérez hasta los 8 años, mis compañeros evitaban hablar del tema porque sabían que yo creía fielmente en ambos seres casi divinos y no querían arruinarme mis ilusiones). 

El problema fue cuando empecé secundaria, no solo porque entré con 9 años sino porque me cambiaron de colegio y ahí todo era muy diferente, no conocía a nadie y por ende, nadie sabía de mi edad. Ya no tenía con quién jugar porque todos se sentían "grandes" al estar en secundaria, fue difícil adaptarse a que el entretenimiento en los descansos ya no era escondite, lleva o ponchado sino Musical.ly y luego Tik Tok. Me tomo tiempo, pero pude acostumbrarme, sin embargo, el entorno en el que estaba me obligó a no tener 9, sino a tener 11 y 12 años como el resto. A séptimo entré teniendo 10 años y ya había dejado por completo de jugar, ni siquiera tocaba mis Barbies, si hablaba del tema se reían de mí porque esas eran "cosas de niñas pequeñas" y ahora todas estaban interesadas en los chicos. Justo para ese momento de mi vida tuve mi primer celular y claramente tampoco fue algo bueno. En séptimo conocí muchas cosas que no debí y tuve mi primer "enamoramiento" que resultó muy mal (fue una premonición de mi suerte en el amor, tal vez). 

Luego en octavo ocurrió la pandemia, en la que comencé teniendo 11 años. Y yo creo que a muchos nos pasó en la pandemia que teniendo internet vimos cosas que no debimos, yo vi por primera vez contenido para adultos a los 10 años, lo cual creo que es recurrente en los niños pero no le quita lo preocupante, también tuve Amino y ya muchos de ustedes sabrán lo catastrófica que era esa aplicación. No tengo muchos recuerdos del 2020 ni del 2021, y los pocos que tengo no son muy buenos, pero en el 2022 volvimos al colegio con total normalidad, entré teniendo 13 años y estaba en décimo. Para mí en ese momento era algo normal, las personas de mi salón tenían 14, 15 o 16 años, pero yo tenía 13. Me gradué de 15 años en el 2023. 

Y durante todo mi tiempo en el colegio (incluso desde primaria) escuchaba comentarios como que podría aprender más del icfes (pruebas nacionales que se hacen en Colombia), que podría saber desde temprana edad qué hacer con mi vida y que entraría a la universidad teniendo 15 años, lo cual era un gran logro. Así fue para mí toda mi vida, y empezó a ser preocupante cuando había empezado el último grado con 14 años y ya todo el mundo tenía más o menos definido lo que querría hacer cuando saliera del colegio. ¿Qué es lo que uno quiere ser cuando tiene 14 o 15 años? ¿Qué decisión se debe tomar a la hora de estudiar para que los demás crean que es la correcta y para convencerte a ti mismo de que eso que decidiste fue bueno y que te gustará por el resto de tu vida? Yo de niña quise ser muchas cosas: bióloga, bioquímica, psicóloga, médica, astrónoma, maestra y la lista de profesiones sigue. Me imaginé miles de futuros que tendría cuando cumpliese 16, viviendo en una ciudad y no en el pueblo en el que vivo, estudiando en una universidad grande una carrera que me hiciese sentir orgullosa. 

Y bien, puedo decir que las cosas no salieron mal. Me gradué sin saber qué hacer con mi vida y me quedé así la mitad del año (2024) hasta que no soporté más no estudiar nada y entré a Diseño Gráfico en el Instituto de mi pueblo. Si hubiese sabido a mis 14 años que no estaría haciendo nada de lo que planee, definitivamente me decepcionaría. Yo creo que fui muy fantasiosa si pensaba que tendría todo definido. 

En febrero empezaré el cuarto semestre de la carrera y ciertamente no es lo que hubiese deseado para mí, aún no lo tengo definido, no sé si terminar la carrera y luego hacer otra; no sé si debería salirme ya y estudiar algo que realmente haya decidido porque lo quería y no por prisa; no sé todavía qué es lo que me gusta. Y estudiar ahí también es un poco difícil, he estado acostumbrada a escuchar comentarios respecto a mi edad desde el colegio, pero nunca deja de ser incómodo para mí. Igual y tiene sus cosas buenas esto de salir temprano del colegio, por ejemplo tener a una edad más temprana un título, pero ¿Para qué apresurarse tanto a salir de una universidad? ¿Para trabajar y tener dinero lo más pronto posible?

Sinceramente no disfruto la vida de los adultos. Trabajando me he dado cuenta del poco tiempo que queda para ser uno mismo y no ser un vendedor, que no puedes dibujar, pintar o escribir con la misma tranquilidad que tendrías en tu cuarto, que hay trabajos donde ni siquiera te permiten estar sentado unos minutos. Y sí, yo recibo dinero, pero ¿Dinero para qué? ¿Comprar cosas que me venden como esenciales en mi vida y a la hora de la verdad no son tan importantes? Yo quisiera estar en mi cama todo el día y ya, por muy malo y vago que suene eso, quisiera haber podido disfrutar mucho más mi adolescencia y hacer cosas como perder el tiempo y salir un montón a fiestas. Podría hacerlo, claro, en teoría podría, pero tengo que trabajar al otro día. 

Si tienes mi edad o menos, o también vas a graduarte a una edad temprana (incluso esto aplica para las personas que se graduarán a la edad promedio) no te apresures, no sientas que tienes que ir al ritmo de los demás, porque si somos objetivos ¿Quién tiene su vida totalmente planeada a los 18, 19 o 20 años? Disfrutemos nuestra juventud y no finjamos ser más maduros de lo que en realidad somos ¿Qué prisa hay en crecer? ¡Si trabajar es horrible!


 

jueves, 15 de enero de 2026

¿Y si se fuera la luz para siempre?

¿Ustedes alguna vez se han preguntado qué son todas esas cosas que con la luz se fueron? Hace unos días estaba leyendo Rayuela y di con un capítulo muy interesante, el cual es este: 

Morelliana.

Pienso en los gestos olvidados, en los múltiples ademanes y palabras de los abuelos, poco a poco perdidos, no heredados, caídos uno tras otro del árbol del tiempo. Esta noche encontré una vela sobre una mesa, y por jugar la encendí y anduve con ella en el corredor. El aire del movimiento iba a apagarla, entonces vi levantarse sola mi mano izquierda, ahuecarse, proteger la llama con una pantalla viva que alejaba el aire. Mientras el fuego se enderezaba otra vez alerta, pensé que ese gesto había sido el de todos nosotros (pensé en nosotros y pensé bien, o sentí bien) durante miles de años, durante la Edad del Fuego, hasta que nos la cambiaron por la luz eléctrica. Imaginé otros gestos, el de las mujeres alzando el borde de las faldas, el de los hombres buscando el puño de la espada. Como las palabras perdidas de la infancia, escuchadas por última vez a los viejos que se iban muriendo. En mi casa ya nadie dice "la cómoda de alcanfor", ya nadie habla de "las trebes" -las trébedes-. Como las músicas del momento, los valses del año veinte, las polkas que enternecían a los abuelos. 

Pienso en esos objetos, esas cajas, esos utensilios que aparecen a veces en graneros, cocinas o escondrijos, y cuyo uso ya nadie es capaz de explicar. Vanidad de creer que comprendemos las obras del tiempo: él entierra sus muertos y guarda las llaves. Sólo en sueños, en la poesía, en el juego -encender una vela, andar con ella por el corredor- nos asomamos a veces a lo que fuimos antes de ser esto que vaya a saber si somos.  

 

Hace meses justo me pasó que estaba yendo a la peluquería a eso de las 4 de la tarde cuando se fue la energía en todo el pueblo. Pasaba yo por el centro y veía que los locales estaban un poco a oscuras. Llegué a la pelu y estaba igual, entonces yo pensé que podría durar así el resto del día «¿Qué pasaría si la luz no volviese hoy? Seguramente me iría a mi casa y escucharía música hasta que mi celular se descargara, entonces probablemente mi familia y yo nos reuniríamos en la sala a charlar, esperando el regreso de la energía. Mas tarde, habría velas encendidas por diferentes partes de la casa y yo leería o escribiría a oscuras. ¿Y entonces qué pasaría si la luz no regresase jamás? La carrera que estoy estudiando requiere de computadores, si no regresara la luz ¿Qué pasaría con mis estudios? ¿Qué sería de este pueblo?».

Y bueno, la luz regresó pasada una o dos horas, pero en mi cabeza quedó sonando esa idea. Para esos días ya había sucedido el apagón de Chile y de España y sentí que la energía del mundo se acababa. Soy bastante paranoica y la idea de que eso pase no se me haría extraña, aunque para que la luz se vaya en todo el mundo tendrían que suceder bastantes cosas y tendría que ocurrir una escasez de recursos masiva. En fin, que son ideas tontas (aunque tal vez no tanto), pero yo ese día quise que todos nos quedáramos sin luz. Hace un par de días volvió a irse la energía mientras yo estaba trabajando, también más o menos desde las 4 de la tarde, tuve que cerrar el local más temprano debido a que la luz no llegó por la zona en la que estaba y me fui a mi casa a pie. El cielo estaba despejado y las estrellas eran hermosas, me sentía muy tranquila caminando en la oscuridad, pero la zona en la que yo vivo sí tenía energía y todo siguió siendo normal. Entonces pensé que si la luz se fuera en todas partes no sería tan pacífico como mi momento bajo las estrellas. 

Sin la luz quedaríamos totalmente desamparados. La necesitamos todo el tiempo, todas las cosas que hacemos a diario requieren luz y energía, cosas tan básicas como la comida, como escuchar música, todo eso requiere de energía. Y si ya no hubiese más en el mundo ¿Qué sería de la realidad como la conocemos? ¿Y de las necesidades básicas que tenemos todos? ¿Qué sería de la salud de las personas enfermas en los hospitales y de las profesiones como la que yo estoy estudiando? Los semáforos, el entretenimiento, nada estaría. Simplemente ya no sería nada.

Las personas estaríamos obligadas a retroceder miles y miles de años hasta el uso del fuego como iluminación, y así como decía ese capítulo de Rayuela, volveríamos a ser parte de esos gestos que se perdieron en nuestros abuelos; esos gestos innatos, que se quedan escondidos mientras no estemos a oscuras. Me parece muy extraño eso, saber que se perdería tanta información que hay en internet, que yo perdería contacto con personas que solo conozco por Instagram o Tik Tok, vernos todos en la obligación de acoger ciertas cosas que se están perdiendo con la digitalización como la escritura y la lectura. Los primeros días de un apagón mundial serían caóticos, como en la pandemia con el papel higiénico, la histeria colectiva sería masiva, ni siquiera se podría hacer viajes normales porque ahora todos usamos GPS, incluso la moda cambiaría y todo sería lento otra vez. 

Personalmente yo extrañaría estas pequeñas cosas de internet, como leer y ser leído, saber que en alguna parte del mundo alguien que no conozco y nunca conoceré tiene una idea, un pensamiento o un sentimiento similar al mío. Todo eso se perdería, lo que escribo ahora mismo se perdería junto con todo lo que otros han escrito. Y el fin de la electricidad nos obligaría un montón a tener que hablar más con las personas a nuestro alrededor, nos obligaría a aburrirnos (cosa que nos cuesta hacer ahora por el tema de la dopamina, nada nuevo para nadie, creo). 

Es probable que nunca se vaya la energía en realidad, pero es algo que pienso seguido, y aunque es atemorizante y extraño, creo que también haría el mundo poco mejor, a veces nos hace falta alejarnos un rato del celular y mirar el cielo, ver las nubes y buscar formas en ellas, así como hacíamos antes y ya dejamos de hacerlo. Nos hace un montón de falta detenernos a observar el entorno que nos rodea, a leer algo sin buscar un resumen, ese tipo de cosas.



 

Domingo de Ramos

  A  Dios nadie ha sabido mencionarle el nombre. Yo busqué el nombre de Dios por partes en diferentes lugares, quise vivir en un convento, q...