Anoche soñé con un puente infinito que se sostenía por mentiras, me desperté como asustada y me di cuenta de que había dejado en el trabajo el último papelito en el que había escrito una conversación de dos compañeros en el almuerzo. Pensé entonces que el papelito ni siquiera sería leído y que aquella conversación se quedaría por siempre en el olvido, se sintió como la resaca, tuve que cepillarme la boca en seguida, quería quedarme acostada y dormir todo el día, pero sabía que si lo hacía volvería a soñar con el puente infinito.
¿Qué es un puente infinito de mentiras? Me lo pregunté mientras hice el desayuno y seguí preguntándomelo cuando salí a la calle, tal vez me hubiese quedado pensando en eso todo el día, de no ser porque creí verte por un momento hablando con tus amigos. Fue un pequeñísimo momento, como si estuvieras con tu ropa de siempre, con tus amigos de siempre, hablando lo de siempre que luego yo escribiría, pero ¿cómo estarías aquí? No seguí pensando en eso ni en nada después, no pude recomponerme del puente infinito de mentiras en el que yo estaba caminando.
Niño, los días transcurren más lentos de lo normal, es como si algo los hubiera alargado, como si todos nos hubiésemos puesto de acuerdo para atrasar nuestros relojes una hora y así nos quedara más tiempo para hacer las mismas cosas de siempre, como trabajar o hacer el amor. No me molesta eso porque puedo detenerme a mirar en las vitrinas de las tiendas los detalles de los objetos que hay en ellas y me quedo allí media hora que en realidad han sido cinco minutos, pero entonces no estás viéndolas conmigo y termina pareciéndome un poco aburrido no hacer chistes malos, no escuchar los chistes malos ni reírme de los chistes malos.
Ahora mismo me siento muy triste por el papelito perdido, que no será encontrado por ti ni por mí ni por nadie, y la conversación simplemente será algo más de la rutina. No recordaré de qué era aquella charla, así como no recordaré de qué color eran las sábanas de tu cama, ni cuántas veces lloré pensando en este momento mientras tú me consolabas porque pensabas que yo lloraba por otras cosas que también me ponían muy triste. Me he lavado mucho la cara, pero ya es como si los fantasmas de las lágrimas se presentaran tanto como el fantasma tuyo lo hace cuando me siento bien. No quiero que me malinterpretes, niño, los fantasmas de tu presencia me alivian un poco, pero cuando intento tocarlos como te tocaba a ti, me entero de que estoy caminando y caminando por puentes infinitos de mentiras como el que soñé anoche y el que soñaré despierta cuando mire las vitrinas sin ti.
Ese último párrafo está genial, muy fan de lo que escribes, que cool haber encontrado tu blog, ojalá hubiera un botón para dar like o algo parecido, o será que es solo la costumbre de las redes sociales... Un saludo 🫂
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